jueves, 16 de febrero de 2017

No me gusta estar embarazada

Nunca he tenido un instinto maternal exacerbado. De hecho, tener hijos no era una cuestión que me planteara. Cada cosa tiene su etapa, al menos para mí pero, la verdad, ni siquiera lo hablé con el padre de mis criaturas antes de casarnos lo que podría haber traído conflictos en caso de que alguno quisiera rajarse.

Tampoco me parecía que el embarazo fuera una cosa ideal y preciosa, pero es que vivía yo muy alejada del mundo de la maternidad pese a dedicarme a la educación, que hacía sí que me acerca al mundo infantil pero desde otra perspectiva. Y ahora mírame, con infulas blogueras en la temática maternal. Quién me lo iba a decir. Je,je,je.
En definitiva, que ni embarazo, ni bebés, que a mí eso no me llamaba la atención si bien tampoco me repelía. Simplemente vivía ajena a este mundo. Y descansada, y joven, y lozana... Qué tiempos.
Y, la verdad, lo agradezco, porque nunca me hice una idea edulcorada de ello, aunque tampoco te puedes imaginar lo duro que puede llegar a ser.
Concretamente el embarazo, que es de lo que vengo a rajar hablar aquí. Es verdad que lo hago resentida, porque este embarazo, aunque sin nada grave afortunadamente, está siendo pelín mierder. El de El Santo, sin embargo, fue bastante bueno, quitando las típicas molestias del primer trimestre y la incomodidad ballenil de las últimas semanas.

Lo que no me gusta del, mal llamado, estado de buena esperanza:

-pierdo mi cuerpo y me pongo como un sollo. Entono el mea culpa, por supuesto. Dónde quedó el imaginarme ideal con modelitos monísimos marcando barriga... Lejos, muy lejos, allá por el primer mes del embarazo de El Santo. Qué penica, por Dios. Por suerte, luego los perdí, lentamente eso sí. Espero que me ocurra lo mismo esta vez. Y que el verano no me traicione que fue lo que me pasó después de recuperar mi peso jajaja. Pero después 
-malestar del primer trimestre: sueño mortal, naúseas... 
-dolores varios que hacen el día a día más cansado
-que se sobreentienda que, como no es una enfermedad, tu ritmo de vida y posibilidades, sean las mismas que cuando no estás encinta. Yo creo que las embarazadas deberían estar protegidas como especie en vías de extinción o algo similar (en mi caso como un cetáceo). A la baja tasa de maternidad me remito además. Hay mujeres que sí pueden mantener un ritmo similar pero observo que hay presión para dar el do de pecho a tope de power. Igual es una presión que sale de nosotras mismas, no lo tengo claro del todo, pero creo que también proviene de la sociedad.
-la acidez. En el primer embarazo tuve la típica de los últimos meses. En este la típica de todo el embarazo. Ah, no, que esa no existe. Bueno, en mí sí. Hay que vivirlo para saberlo. Porque, además, conlleva, al menos en mi cuerpo serrano, naúseas y vómitos. Qué bonito todo. Me quedan 5 días para la fecha probable de parto y sigo igual.
-que no se me ponga el famoso "pelazo". Lo tengo igual de encrespado que siempre y se me cae a cascoporro como siempre también.
-que me toquen la panza desconocidos. Pero vamos a ver, cuándo hemos comido tú y yo juntos. ¿Te toco yo acaso a ti algo?
-que opinen del tamaño de la barriga. Señora, tengo la que tengo y punto. En el mismo día te pueden decir desde que qué pequeña hasta que tienes mucho "vientre" (muerta me quedé, que fina ella).
-el estreñimiento. Si bien en este embarazo, aunque quedan los días claves, lo estoy llevando muuucho mejor, el baño y yo hemos tenido algunos encuentros muy tremendos
-dificultades de movimientos como os comenté en este post de cosas que no te apetecen en el último mes de embarazo
-las medias de compresión, de las que también hablé en el anteriormente citado post. Ponérmelas cada día es un espectáculo circense. Con ustedes, la foca monje. Son de una prietez tremenda, menos elásticas que un ladrillo y con la barriga de por medio acabo sudando como un pollo. Y ya con El Santo pululando y achicharrándome a "maaaami, maaami, vente" y demás... Un auténtico show.

Lo que sí me gusta del embarazo (no todo iba a ser malo):

-que me salgan menos pelillos. Bieeennnnn. La depilación dura, y dura y dura, como las famosas pilas.
-que me miren bonito, con cariño y me pregunten. Esto mola mucho. Innegable
-notar al churumbel. Esto es preciosooo. Este viene con energía y rollo de gimnasta porque lo siento en extremos opuestos de la barriga a la vez.
-que la gente me cuente espontáneamente sus rollos de padre/madre, sus embarazos... con sentido del humor. Ni moñerismos (puaj), ni dramatistmos.
-que no se me ensucia el pelo naaaada. Yo que soy de lavarlo día sí-día no como mucho, estoy encantada.

Ahora, es parir y se acabó el chollo. Ya solo miran al niño. Bueno, a mí me miran mis conocidos en plan "oh, Dios mío, se ha comido a sí misma". Y los pelos aparecen y se ensucian de nuevo cuando menos tiempos y ganas tienes de luchar contra ellos. Pero en el postparto (yo diría que hasta el año de vida de la critura) creo que se nos tiene que perdonar todo. 😜😜

Antes de quedarme embarazada de nuevo en algún nanosegundo cuando alguna amiga o conocida estaba embarazada, me producía nostalgia. Eso sí, pasado ya muuucho tiempo del nacimiento de El Santo. Pero, en general, no es lo mío jajaja. Por supuesto esto depende una barbaridad del tipo de embarazo que se tenga. Creo que yo ya cierro el kiosco aunque, nunca se sabe. Igual tengo un parto maravilloso y se me borra el recuerdo de este mierdermebarazo y del primer mierderparto o noparto, como denominé en su momento.


Y, por supuesto, al final , pues sí, el topicazo pero que es totalmente real: MERECE MUCHÍSIMO LA PENA.

Y a vosotras, ¿os mola estar embarazadas? ¿Qué tal fueron o están siendo vuestros embarazos?

9 besos y 1 abrazo

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