jueves, 13 de octubre de 2016

Renovación: armario cápsula otoño-invierno 16/17

Una vez más toca hacer cambio de armario. Perezón... Y gastazo de dinero porque, con los peques, prácticamente ninguna prenda sirve de una temporada a otra. Por ello, tras ver las cajas tamaño trailer en las que tuve que guardar la ropa de los primeros meses de vida de El Santo, decidí que se acabó lo que se daba y empecé a comprar lo justo y necesario. Hace justo un año ya hicimos un listado con lo imprescindible para la renovación de armario de otoño. Fue tremendamente útil. Además, como podéis ver en ese post, hice una selección de ropa por Internet de manera que buscaba cosas combinables (factor fundamental para hacer un armario molongo y estiloso con pocas prendas) y luego iba a tiro hecho a las tiendas.

La anterior temporada primavera-verano hice otra preselección de ropa. De nuevo me facilitó mucho la tarea. Además, descubrí que eso que yo hacía, los listados, elegir una gama de colores y limitar el número de prendas, tenía un nombre y era una cosa fasion y modenna llamada armario cápsula. En este post expliqué

Cómo hacer un armario cápsula infantil o comprar lo justo y necesario.


Este es el listado de la ropa necesaria para este otoño-invierno (no difiere mucho de la del año pasado)

Ropaje otoño/invierno 16-17
Cantidad
Guarde
Calle
Polivalente
bodies/bodys* manga corta
5



bodies/bodys manga larga
2



camisetas de manga larga
5/6



camisas
2/3



pantalones de chándal/leggings (muda guarde/abuelos incluida)
6/7



Sudaderas (muda guarde/abuelos incluida)
6//



Pantalones
3/4



Jerséis
2/3



Abrigos
2



Calcetines (no computan en armario cápsula)
a cascoporro



Zapas de deporte
1/2



Zapatos “de domingo”**
1



Pijamas (no computan en armario cápsula)
3/4

















jueves, 6 de octubre de 2016

El paso a la cama: barreras

Mi niño se hace mayor. Y parece que ya le va molando más dormir en la cama. Normalmente le damos a elegir ya que, muy acertadamente dadas las noches toledanas que nos ha hecho pasar, en su cuarto tiene una cama y una cuna. La cama no es de niño, de hecho es grande, tamaño 1,05. La que teníamos antes de que naciera, vamos.
Desde hace varias semanas duerme prácticamente todos los días en la cama, excepto los fines de semana que huimos a la playa aunque, a decir verdad, allí suele quedarse sopa en nuestra cama y luego su padre le pasa a la cuna de viaje. Como esto ha sido a la vuelta del verano y antes era un poco el cachondeo quiero cama, quiero cuna, pásame aquí, pásame allá, no nos hemos hecho con una barrera todavía. Para evitar caídas utilizamos la cuna, que ponemos frenada pegada a la cama,  y colocamos una almohada a modo de chiconera. Pero, ay, una mañana que casi nos dan las 8 en la cama, zasca, se cayó. No entendemos bien como porque al pegar la cuna yo la meneo y eso no hay Schwarzenegger que lo mueva. Pero así ha sido. Por suerte, poca cosa.
Así que heme aquí, aprovechando la siesta del lechón para buscar una barrera de cama.

He concluido lo siguiente en este nuevo mundo en el que me sumerjo ya que, como siempre, hay tantas modalidades que es un coñazo elegir:
  • tipos de material: 
    • madera: me parecen más monas pero si se choca es más duro. siempre se puede reciclar la chichonera de la cuna digo yo.

    • textil: las típicas de rejilla: me parecen un poco feas pero reconozco que son anticoscorrones. Eso sí, me dan la impresión de más endebles.