jueves, 12 de noviembre de 2015

Sobrevivir a las rabietas

Sobrevivir a las rabietas es como superar un holocausto zombi. Ay, qué mal ratico se pasa. Y si sientes miradas que te ametrallan, más aún.
Desconocía que los pollos infantiles se presentaran tan pronto lo que hizo que flipara más aún ante su llegada. 
Lo típico es ignorar pero me parece una soberana gilipollez por varias razones:
-el niño lo pasa mal y nadie quiere eso para sus hijos
-el niño no controla la situación (es como un caballito desbocado; más de un padre habrá catado coces) y  por lo tanto no puede parar. Necesita ser reconducido y consolado.
-el niño no entiende nasti de plasti. Sencillamente quiere/no quiere algo. Nuevamente, lo que necesita es ser reconducido y consolado
-si se alarga el tema cada vez se pone peor y será más difícil resolver la situación
-tú acabas hasta los webs y se te puede desmadrar el asunto y acabar haciendo o diciendo algo poco educativo de lo que con toda probabilidad te arrepientas.

No entro en lo solo que se puede sentir y ni en si eso marca más o menos a la criatura porque creo que nada es unicausal y que nuestra forma de ser depende de numerosísimas variables. Que unos padres ignoren las pataletas de sus hijos no implica que no les aporten otras cosas que yo, que intento no ignorarle, nunca le aportaré.



Hasta la fecha mis pobres claves, mierderconsejos ante las rabietas para no achantarme cuando preveo que puede surgir una y aguantar bien el tirón cuando se presenta son:


1.PREVENCIÓN: que el miniser no esté cansado, hambriento, sediento, excitado...

2.MÁS PREVENCIÓN: si voy con prisa evitaré pasar por esa fuente que le apasiona y en la que querrá pararse una eternidad como si no hubiera que pagar facturas. 

3.PACIENCIA: muchas rabietas se producen porque no respetamos los puñeteros tiempos de los niños. Ellos quieren observar, tocar, subir y bajar cincuenta veces el mismo escalón... Si les damos un ratito es más fácil que podamos continuar sin pelea. Es un tostón porque nos hemos inventado una vida en la que todo se hace más rápido y fácil pero en la que, parece que por esto mismo, hay que hacer trillones de cosas.

4.MÁS PACIENCIA: cuando se producen hay que echarle valor y un par como los del caballo de Espartero. Lo que más nos funciona, por ahora, es hablarle, acariciarle, redirigirle. En definitiva...

5.HACERLE EL LÍO A LA CRIATURA (desde el cariño, ¿eh?) Procuro distraerle y centrar su atención en otra cosa, leáse sus amadas farolas si vamos andando por la calle o el juguete estruendoso cuyas canciones acabarían con el oído de Barenboim si estamos en casa. La clave está en tener presentes sus pasiones y entrar por ahí. Solo así me veo a paz de sacarle del bucle de su cerebro izquierdo, el atómico, el emocional, que a estas tempranas edades es el que tiene el power (Daniel Siegel dixit-en El cerebro del niño y con palabros más curtos-)
Hasta que su cerebro derecho, el racional, no empiece a madurar, creo que no merece la pena andarse con disquisiciones y menos con diatribas. Siegel viene a decir en el mencionado libro que queridos padres, hasta los tres años, ajo y agua (vosotros, no el niño). Tenemos que hablar mucho de este libro así que un post sobre él caerá. Si os interesa podéis adquirilo aquí.


 Y mi mierderconsejo para los adultos es que lo mejor es pensar que los demás te miran porque, claro, oyen un ruido fuerte y es un acto reflejo volverse; no te juzgan ni piensan que tu adorable criatura desciende de Satán, no. Mirarían igual si se chocaran dos coches o se cayera un cristal desde un 5º, que en decibelios está ahí, ahí con las emisiones orales del miniser.

¿Cómo lleváis las rabietas por ahí? ¿Algún truquillo que compartir?