domingo, 29 de noviembre de 2015

Yo soy la madre que regaña a tu hijo en el parque

Yo soy la madre que regaña a tu hijo en el parque. Sí, yo. Y no lo puedo evitar. Perdóname o agradécemelo o disimula tu enfado porque es que es un efecto onda vital. Sí, exacto, como ese que te hace tener unas ganas locas de darle un guantazo a tu peque cuando lleva tropecientas rabietas en una tarde. Solo que tú puedes reprimirlo y yo no quiero puedo.


Me sale solo. Es ver algo inadecuado y hala, que tengo que hablar con el infante en cuestión. Es deformación profesional. Si me pagan por hacerlo muchas horas al día no me podéis pedir que me controle. ¿Acaso los taxistas no os recogen y os llevan a vuestra casa en su tiempo libre? ¿Acaso las cajeras no pasan los productos por el lector del código de barras aunque sean ellas las compradoras y estén en un súper de la competencia porque les pilla más cerca de casa? ¿Acaso el técnico no te arregla la lavadora gratis un domingo por la mañana? Vale, no. Pero no olvidemos el componente social de mi trabajo.

Para que las madres y padres del mundo se queden tranquilos especifico que regaño así:

- "¿no crees que sería mejor si...?"
-"¿por qué has hecho.... si....?"
- "hay que esperar, estaba ese niño primero, pero no pasa nada porque enseguida te toca"
-"blablabla soy una chapas"

Es decir, no regaño a la antigua usanza. ENSEÑO, señores. Ja,ja,ja.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Sobrevivir a las rabietas

Sobrevivir a las rabietas es como superar un holocausto zombi. Ay, qué mal ratico se pasa. Y si sientes miradas que te ametrallan, más aún.
Desconocía que los pollos infantiles se presentaran tan pronto lo que hizo que flipara más aún ante su llegada. 
Lo típico es ignorar pero me parece una soberana gilipollez por varias razones:
-el niño lo pasa mal y nadie quiere eso para sus hijos
-el niño no controla la situación (es como un caballito desbocado; más de un padre habrá catado coces) y  por lo tanto no puede parar. Necesita ser reconducido y consolado.
-el niño no entiende nasti de plasti. Sencillamente quiere/no quiere algo. Nuevamente, lo que necesita es ser reconducido y consolado
-si se alarga el tema cada vez se pone peor y será más difícil resolver la situación
-tú acabas hasta los webs y se te puede desmadrar el asunto y acabar haciendo o diciendo algo poco educativo de lo que con toda probabilidad te arrepientas.

No entro en lo solo que se puede sentir y ni en si eso marca más o menos a la criatura porque creo que nada es unicausal y que nuestra forma de ser depende de numerosísimas variables. Que unos padres ignoren las pataletas de sus hijos no implica que no les aporten otras cosas que yo, que intento no ignorarle, nunca le aportaré.



Hasta la fecha mis pobres claves, mierderconsejos ante las rabietas para no achantarme cuando preveo que puede surgir una y aguantar bien el tirón cuando se presenta son:

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Calendario noviembre

Más vale tarde que nunca, pero la vida de una madre que curra fuera de casa es así. Casi a mitad de mes, y con este post en borradores desde hace más de una semana, os dejo aquí el Calendario de noviembre (pinha encima para descargarlo) que yo ya tengo en mi puerta para anotar todo y todo y que no se me pase nada y nada. Solo me queda poner el día 27 "crear entrada con calendario de diciembre para el blog." Ja,ja,ja. No, ahora en serio, lo utilizo para ir anotando citas o cosas importantes de días concretos pero para los que aún queda bastante. Por ejemplo, el día 30 me anotaré "llevar toallitas a la guarde" ya que todos los meses hay que levar un paquete nuevo. También tengo los cumpleaños, citas (médico, agencia tributaria-glups-), este mes cuando vencen los seguros del coche... Y me resulta muy útil ya que en el día a día con los quehaceres básicos, se me pasan cosas, o no las anticipo lo suficiente y me pilla el toro.
Espero que os guste y resulte útil. 

¿Os organizáis la vida de alguna manera? ¿Qué trucos tenéis?



domingo, 1 de noviembre de 2015

Cómo dar Apiretal (y no ser potado en el intento)

Cómo dar Apiretal y no ser potado en el intento. Pues muy sencillo. O no tanto. Pero vengo a contaros el truco que utilizamos en casa.
Si alguien no lo sabe, que lo dudo, el Apiretal pertenece a un grupo de medicamentos llamados analgésicos y antipiréticos y está indicado en estados febriles y para el alivio del dolor leve o moderado. Vamos, que reduce el dolor y la fiebre.
Afortunadamente el peque no ha tenido fiebre muchas veces. De hecho ha tenido fiebrecilla, lo que viene a ser el lenguaje curto febrícula. Así que no le hemos tenido que dar Apiretal en muchas ocasiones. Pero, ya la primera, fue gloriosa. Como ya conté en este post sobre mis creencias de lo que sería el primer año una de las cosas que no se cumplió fue que nos potara encima a tutiplén. Solo ha sido una, por ahora, a su padre y el día de la primera dosis de Apiretal. Lo típico, de madrugada, fiebre, miedín de primerizos, qué hacemos, le damos, no le damos... Decidimos que sí, probablemente innecesariamente. Yo caté la sustancia en cuestión, con ese color pócima de bruja y bueno, sí, no es precisamente chocolate pero me pareció potable (de tragable). El Santo coincidió conmigo pero no en el mismo sentido de la palabra potable. Es un bebé y, por tanto más literal, así que le dio el sentido de vomitable y la potó entera junto con las reservas lácteas que aún pululaban por su estómago. Encima de su padre. Qué gustito. No es lo mismo probar una gotita que un buen chorrito; es terriblemente amargo y, si bien al enano le pirran las alcachofas, se ve que no puede soportar ese sabor (otras luchas han venido después).
Pensando, pensando, no nos convencía el truco del biberón porque si se lo toma entero estupendo, pero si se deja la mitad es imposible saber qué dosis del medicamento le ha llegado.