viernes, 21 de agosto de 2015

Por las ojeras sabrás si es madre o tía

"Por las ojeras sabrás si es madre o tía" fue la primera #quisicosa que escribí. Hasta que una no es madre no es consciente, ni de lejos, de todas la implicaciones (positivas y negativas) que este estado conlleva. Como tampoco se da cuenta de cómo se refleja la parte menos japyflagüer de la maternidad en signos visibles. Lo cual es muuuy positivo porque significa que el desgaste materno pasa bastante desapercibido aunque nosotras nos veamos hechas una piltrafa humana.


En mi segundo verano como madre, mejor que el anterior en todos los sentidos, he continuado observando señales inequívocas que nos permiten diferenciar a la que cría 24/7 de la que pasa un ratito con uno o varios niños. Ratito muy de agradecer, eso sí, para cualquier madre.
Orilla arriba, orilla abajo con un niño que quiere andar pero aún no lo hace, he hecho un estudio sociológico.
He aquí las conclusiones, detalles, que si bien no tienen que darse simultáneamente, permiten diferenciar a estos dos especímenes: la madre vs. la nomadre:


Yo, lo tengo claro, mi estilo maternal es cada vez más Quechua. Comodidad obliga. Me di cuenta tras cagarla pero bien en la primera maleta del verano, que si vestidos, que si faldas... Para la segunda maleta me faltó tiempo para comprarme pantalones cortos y llenarla de camisetas. Así sí que se agacha una bien y se tira al suelo en parques y cualquier sitio.

Y tú, ¿sigues manteniendo la esencia de nomadre o te has dejado arrastrar por el quechuaismo?


viernes, 14 de agosto de 2015

Cosas que no hacía antes de ser madre

Cosas que no hacía antes de ser madre tal vez no sean muchas, pero sí muy significativas. Habrá más seguro, pero estás son las que me estaban viniendo a la cabeza últimamente según las hacía (y en ocasiones pensaba porca miseria)



LO QUE NO HACÍA ANTES DE QUE LLEGARA EL SANTO




-levantarme TODOS los días, entre las 6 y las 7. Como tarde. No es que fuera especialmente dormilona, de hecho me gustaba levantarme a una hora prudencial para aprovechar el tiempo.
-poner lavadoras entre semana. Entre semana supervivencia. Ahora también, pero hay que poner lavadoras.
-acostarme algunas noches antes de las 22:00 (sueño 1-vida de adulto 0)
-salir del trabajo echando virutas. Que me espera el enano y hay que poner lavadoras (je,je,je)
-sacar alrededor de 1 hora más al día de trabajo llegando muy pronto y reduciendo, o aniquilando, el tiempo de pausa. Así me quito mucho trabajo de casa y, además, lo que en el curro hago en 1 hora en casa probablemente tarde el doble por estar pendiente de que la criatura no se electrocute, no se haga una brecha con la esquina, tenerle en bracitos...
-levantarme varias o muchas veces de madrugada y no precisamente para ir al baño. Recientemente pasamos una etapa muuuuy agotadora porque, además, había que cogerle, en brazos y de pie. La muerte. Ahora estamos en un despertar por noche lo cual es maravilloso, maravilloso.
-planificar las comidas (aspecto que voy a mejorar porque ahorra tiempo, dinero y estrés)
-pasar mucho tiempo con mi familia política. Y ni tan mal. Nos ayudan mucho con el peque.
-dejarme preparada la ropa del día siguiente ¡En la vida! Yo me inspiraba por la mañana y decidía el modelito. Eso, o que me daba pereza hacerlo por la noche. Y he visto que tardo menos en dejarlo hecho y que por la mañana me ahorra mucho tiempo.
-ordenar y recoger CADA día (¿para qué?)
-dar valor a tumbarme o sentarme o mínimamente rozar el sofá. Sobre todo el momento SIESTA, aunque no durmiera habitualmente pero poder tragarme las pelis mierder de después de comer... Oh, qué lujo gratuito más grande que no valoraba suficientemente.

En fin, en general el 85% de las cosas (dato totalmente empírico) que haces antes de ser padre las sigues haciendo después, solo que con un pelín más de organización y esfuerzo. Lo que resta son las cosas que en el pasado no has dado valor en absoluto, por habituales e insignificantes, y que ahora te parecen como pasar las vacaciones en un yate en Capri.

¿Os pasan también este tipo de cosas?  Del cine y cenas para dos, por supuesto ni hablamos.

Nopadres, no sabéis la envidia que me dais.