viernes, 24 de julio de 2015

Viajar en avión II (bebés mayorcitos)


El año pasado, cuando El Santo contaba con menos de 5 meses de vida, nos lanzamos a la aventura él y yo, mano a mano, solitos, y nos montamos en un avión. Otros vuelos han venido después y, la verdad, todos fenomenal. Por ahora. Este año teníamos algo de miedo, en primer lugar porque, claro, el tamaño del bicho ya es considerable. Si el año pasado cabía prácticamente totalmente tumbado en un asiento, este año ya imposible. De forma que nos temíamos las pataditas llenas de amor que pudiera darle al vecino de vuelo. En segundo lugar, el año pasado contábamos con efecto lirón, es decir, sabíamos que lo más probable era que cayera sopinstant todo el vuelo. Y, finalmente, el nivel de estímulos que necesita un bebé de 5 meses y uno de 16 no tiene parangón: seta frente a hiperactividad.

Los mierderconsejos que seguimos el anterior verano nos siguen resultando últiles pero añadiría, actualizándolo por edad, lo siguiente:

- acortar el tiempo que el niño está sentado, porque se le puede hacer muy pesado. Para esto hay dos opciones:

*maniobra finger (solo disponible si van mínimo dos personas con la criatura): el acceso preferente cuando se viaja con niños está muy bien y no. Me explico. Si entras antes al avión alargas el vuelo hasta incluso media hora (dada la torpeza de cualquier ser humano con independencia de su sexo, credo y raza para montarse en un avión). Pero, si accedes tarde corres el riesgo de que no haya espacio para colocar el equipaje de mano que, valga la redundancia, querrás tener más a mano que nunca. Lo que se puede hacer es que una de las personas que viaja con el bebé entra en el avión y coloca el equipaje de mano y la otra hace tiempo en el finger; ahí se puede estar de pie, coger al niño en brazos, enseñarle lo que se ve... En fin, mucho más entretenido.

*opción cola del avión. Es otra vertiente de la maniobra finger que, sí bien tiene desventajas, es ideal si se viaja solo con un bebé. Si pedimos que nos sienten en la última fila del avión (y no hay acceso por la parte de atrás) podemos estar de pie hasta que arranque e incluso movernos un poquito. De esta forma se acorta el tiempo que está sentado el infante. Además, al no haber pasajeros detrás, se pueden reclinar los asientos a su amor. La desventaja es que en teoría hay más ruido y se notan más las turbulencias. En el penúltimo vuelo esto fue lo que hicimos y, la verdad, ni ruido excesivo ni turbulencias. Si no has facturado equipaje y eres un cagaprisas (como yo), ten en cuenta que tendrás que esperar a que todos tus compañeros de viaje salgan del avión.

- llevar juguetes varios y dosificarlos, es decir, ir sacándolos uno tras otro, no a la vez. También sirve para entretenerle las revisas que a veces hay, el menú, las indicaciones en caso de emergencia... El Santo no necesitó apenas juguetes en los dos últimos vuelos, con 16 meses, porque con las revistas y demás se entretuvo en el primer vuelo y, en el segundo tan solo necesitó un rulo, si, de los del pelo, a su madre haciéndole monerías y, pasado un rato, al público formado por los pasajeros de la fila de detrás con los que se lo debió, y digo debió porque yo no lo veía, pasar pipa.

En una semana, volamos de nuevo pero ya no nos da tanto miedo. Mala cosa porque cada vez que algo parece que funciona, cuentas lo bien que va o se te pasa en canguele... zasca, en toda la boca, por hablar.

Y a vosotros, ¿os da miedo volar con los peques? ¿qué truquis utilizáis?

¡Feliz vuelo!




martes, 14 de julio de 2015

Petit Fernand: etiquetas molonas

Petit Fernand es una marca de etiquetas termoahesivas y autoadhesivas muy molona. La creadora es una madre parisina frita, como la mayoría de padres, por las cosas que perdían sus hijos. Se pusieron en contacto con servidora para que probáramos las etiquetas y diéramos nuestra opinión, concretamente del pack campamento-viaje escolar, que muy probablemente sería el tesoro más preciado de cualquier padre que lleve a sus hijos a campamentos por el terror de que los susodichos vuelvan con lo puesto tras haber perdido todo con lo que partieron.

La web es apta para torpes porque es muy, muy intuitiva y de fácil uso. En unos pocos clics te salen unas etiquetas remonas. Ofrece diversas tipografías muy chulas y colores muy agradables y de moda ( I love verde menta, confieso). También se puede poner un dibujo decorativo en la etiqueta lo que, además de muy cuqui, me parece estupendo para niños que no leen ya que les permite reconocer que es su objeto (zapato, jersey, cantimplora...) a través del gráfico.

lunes, 13 de julio de 2015

Elegir silla de paseo

Elegir silla de paseo es, en mi caso, como todas las compras de cachivaches bebiles, una tarea a la que me he dedicado con pasión y desesperación. ¿Por qué? Porque me introduzco en una búsqueda obsesiva estableciendo requisitos, comparativas de características y precios... Vamos, que entro en bucle. Pero es que me da miedo equivocarme máxime cuando precisamente baratas no son estas cosas (en borradores tengo un post sobre las sillas de coche a contramarcha).

Ahora que ya tengo la silla, a la espera de que me la manden ya que parece que viene de las Antípodas o algo porque está siendo la cosa el parto de la burra, procedo, porque sé que no os interesa y sobre todo me sirve de terapia, a trasladaros los ..... redoble de tambores...

MIERDERCONSEJOS PARA ELEGIR UNA SILLA DE PASEO:



1. MANILLAR CORRIDO. (requisito FUNDAMENTAL) Es decir, que tenga un solo mango. Las sillas con cierre tipo paraguas, que en teoría ocupan menos, tienen, por lo general, dos mangos. Esto, para mí es la muerte ya que: si te llaman por teléfono no puedes hablar (ni tuitear, ni cotillear instagram, ni hacer una foto, para qué nos vamos a engañar), si llueve no puedes llevar paraguas, si te quieres asomar a ver a tu criatura tienes que pararte... A menos que quieras empezar a dar vueltas en círculo conduciendo con una sola mano. Muy divertido. En cualquier caso, si os interesa mucho este tipo de plegado, hay modelos de manillar corrido y cierre paraguas. El tipo de plegado, por tanto, no es importante para esta familia.

martes, 7 de julio de 2015

Primer día de playa

Primer día de playa o el infierno en la tierra. Con razón no fuimos el año pasado.
No, no exagero. Creo que me he quedado traumatizada. Si bien soy poco romántica en mis ensoñaciones maternales, sí que me había hecho una idea algo bucólica del encuentro de El Santo con el mar. En realidad así fue, pero para él.

Por supuesto el carro se queda en casita. Menudo armatoste. 
Con la mochila tienes dos manos libres y maniobras mucho mejor.

Bajamos a la playa sobrinos, cuñada, marido, El Santo y yo. Por el camino tuvimos una baja: El Santo sénior tuvo un momento maridopadre y decidió que se quedaba a darse a los gin tónics, que obviamente cansan bastante menos que la playa con un bebé. Lo que no sabía yo es cuánto menos. Pero a mí nada me detenía, quería vivir la experiencia preciosa de ver a mi retoño gozando en el agua con el buen presagio que teníamos por ser un delfín en la piscina y disfrutar como loco con o sin su flotador.



Una vez instalado el campamento, sombrilla incluida que la pielecita de un bebé es muy delicada, si bien llegamos a la playa sobre las 19, nos acercamos a la orilla. Entonces entró en éxtasis. Le puse de pie para ver cómo reaccionaba ante lo fría que está el agua (océano; no se lo desearás ni a tu peor enemigo) y se volvió más loco todavía. Cual pez varado en la arena luchaba por adentrarse en el agua. Y, teniendo en cuenta que aún no camina, no os cuento cómo quedó mi espalda tras una hora como el jorobado de Notre Dame. Entre sujetarle por los sobaquillos y cogerle cuando venían las olas, un ocho. Porque además lo de cogerle por los brazos, que me daría un margen más que digno de respiro espaldar, nada de nada, que he leído que es malísimo, cero ergonómico y demás. Eso, señores, es amor.

Aquí estamos los tres, El Santo, su madre y la lorza que se puede considerar propiedad de ambos
porque la tiene ella pero vino por él.


Y la pregunta obvia es que por qué no le pusimos en su adorado flotador. Uy, lo intentamos, ya lo creo, por el bien de mi espalda, pero era como si le arrancáramos las uñas. Imposible. Tras varias contorsiones dignas del acróbata más experimentado desistimos.

No hace falta deciros lo que me acordaba del padre de la criatura (y de toda su familia) aunque por suerte a ratos tuve la ayuda de mi cuñada, de mi hermano y de una amiga de mis padres que tuvo la mala fortuna de cruzarse. Saqué a la criatura del agua para llamar al padre pero el hijo, ay el hijo. Me montó un pollo digno, no ya de Super Nanny, no, de Hermano mayor. Llorando desconsoladamente, retorciéndose en mis brazos y todo el mundo mirando (a mis lorzas seguro que también, los muy mamones). Supongo que muchos pensarían que anda que esta, obligando al niño a estar en la playa, los niños tan pequeños no deberían venir a la playa, qué coñazo con lo a gusto que estaba yo leyendo y demás. Mi cerebro iba a mil por hora y me hervía con pensamientos tales como: ¿le dejo en la toalla mientras llamo a su puñetero padre?; a la playa sola con él no puedo bajar que esto exige unas maniobras ahora mismo que requieren entre dos personas y un ejército; mira qué cabrones suerte estos dos pipiolos leyendo y tomando el sol, veréis, veréis cuando tengáis un hijo; señora, sí, llora, pero no le estoy maltratando así que deje de mirarme que a mí no me gustan tampoco sus pechotes al aire y no digo nada; perdone, caballero, pero no fiscalice con la mirada que no le estoy obligando sino que es que el niño se cree un pez y no quiere salir del agua. Puede parecer de locos este bullir de pensamientos pero me pilló desprevenida el tema. No me esperaba ni que no fuera aceptar el flotador, ni que se fuera a convertir en un psicópata al sacarle del agua y mucho menos que solo quisiera "andar" en el agua.  Y si a esto le unes que yo no soy precisamente la sirenita, que me molesta la arena y no mato por pasar 15 horas en la playa... solo puedo decir ahora mismo...






P.D. tengo la esperanza de que más pronto que tarde comience a andar y tal vez eso nos libere un poco de la postura ortopédica y lorcera que ahora mismo exige. Seguramente me trague mis palabras porque sea peor. Por otro lado, actualizo este escabroso asunto y he de reconocer que los sucesivos baños playeros han mejorado en relación al pollo de salida del agua. El resto, se mantiene igual.




jueves, 2 de julio de 2015

Cómo perder los kilos del embarazo (y no morir en el intento), incluso comiendo un paquete de galletas cada noche.

Perder los kilos del embarazo puede ser difícil o no. Si eres de esas mujeres asquerosas, que tuvo la suerte de no engordar demasiado sin hacer esfuerzo o bien controlaste el tema, probablemente no te quedaras con muchos kilos de más, so asquerosa. Así que muy probablemente, con el paso de los meses y sin apenas hacer nada hayas vuelto a tu peso anterior al preñao y no deberías de leer este post (a menos que te quieras descojonar un rato).
Si por el contrario, por alguna razón justificada, engordaste más de la cuenta, este es tu post, amiga.
Al habla la que engordó casi 25 kilates como ya narré sin ningún pudor. Ahí es nada. Y vengo a contarte cómo los he perdido, para que te animes si es tu caso, animes a tu amiga que está igual, prevengas que te ocurra lo mismo ahora que estás embarazada o lo que sea. No hace falta ni decir que sin ningún afán nutricionista sino más bien amistoso y animoso.



En primer lugar diré que en el momento en el que escribo esto han pasado casi 14 meses desde que nació El Santo. Es decir, que rápida no ha sido la cosa. Ni yo he querido que lo fuera por lo siguiente.
Hay un concepto que es el dieting del que derivan los dieters (qué modelno suena todo en pitinglish) y esto, es precisamente lo que yo quería evitar: convertirme en una de esas personas que dicen vivir a dieta. Pues, con perdón, vaya mierda de vida. Así que me pareció mejor ir despacito, como el cuerpo pudiera/quisiera, para no volver atrás. Por otro lado, al principio, pensé que NUNCA me iba a recuperar así que pospuse el inicio de la operación Moby Dick. Si hubiera empezado antes, habría acabado antes. Matemática pura. También si hubiera sido más constante y menos tramposa. Ahora lo entenderéis.

MIERDERCONSEJOS (lo que a mí me ha funcionado, que no es universal ni verdad absoluta):

-cotillear cuentas de Instagram relacionadas con el tema. Hay muchas en las que puedes ver la evolución de gente que ha perdido un montón de kilos y eso, y lo que van narrando, motiva mucho.
-ver fotos de tu yo anterior de forma frecuente. Así, dirás "menudo pibón era" y verás más factible volver a serlo porque lo fuiste. El que tuvo retuvo, ¿no?
-NUNCA venirse abajo. Bueno, sí, que es lo normal. Tómate un respiro, procurando no recuperar lo perdido, y retómalo cuando te veas con fuerza.
- No importa si "fracasas", es decir, si no cumples tu objetivo en la fecha prevista. Tienes toda la vida para seguir haciéndolo. Revisa si tal vez el objetivo era demasiado ambicioso en el tiempo. Yo voy por el tercer intento pero, ya lo dice el refrán, a la tercera va la vencida y sé que esta vez, con lo poco que me queda, lo consigo sí o sí.
- Establecer metas muy asequibles. Y cuando digo muy, digo muy. Tanto que si en algún momento no las cumples, sea fácil recuperar el tiempo perdido. Por tanto,
-TENER PACIENCIA. Y, por tanto,
-NO TENER PRISA. Los expertos dicen que es más difícil recuperar el peso perdido si se ha hecho despacio. Vamos, que la probabilidad de cagarla es menor.


- No hacer dietas "raras" (al menos raras para mí) tipo te tiras 8 días comiendo setas pero sin usar desodorante y luego no puedes mirar los rábanos pero sí hincharte a filetes de buey. Además de que me dan mala espina esas dietas, ¿qué pasa cuando las dejas de hacer? ¿Has adquirido hábitos correctos en relación con la comida? Corres el riesgo de volver a engordar. No creo que hubiera sido mi caso porque lo mío fue tema puntual, tremendo pero puntual y de hecho no estoy recuperando nada incluso en los periodos en los que me he rajado temporalmente.
-Hacer lo que suena tan bien en guiri, lo que llaman "CHEAT MEAL" (comida trampa o tramposa),  que en román paladín viene a ser pasarse la dieta, pseudodieta en este caso, por el arco del triunfo. Yo esto lo hacía todas las semanas y en plural, es decir, un día del fin de semana. A veces incluso todo el fin de semana. De hecho se podría decir que tenía mi cheat moment diario. Un desastre, pero caía un paquete de 3 galletas Dinosaurus prácticamente CADA NOCHE. Y de las de chocolate ¡¿Estamos locos?! Los beneficios de una cheat meal son que es una especie de recompensa así como que puede servir para controlar la ansiedad por jamar en un momento dado: si sé que podré comer lo que me apetezca tal día, me resulta más fácil controlarme y no atacar la despensa por la noche (qué típico ese colacaito con galletas). Por otro lado, me he pesado después de mi trampa semanal y no solo no había engordado sino que había seguido bajando de peso (un poco claro, que de un día para otro no espero, ni quiero, milagros)
Deliciosas. Creo que llevan drogaina o algo porque no es normal lo que enganchan.

-Compensar. Si se te va la olla con la cheat meal o tienes algún evento, contrarresta, bien reduciendo la ingesta calórica de la cena o del día siguiente (no drásticamente) bien aumentando la quema de calorías, moviendo el culo, vamos.
-Ser constante. Esto me ha fallado bastante y por eso el proceso ha sido más largo de lo que podría haber sido.
-Comprar ropa de gordi pero no mucha. Yo me compré cosas porque tenía que salir a la calle pero no me compré demasiadas. No me quería gastar dinero en exceso cuando no pretendía que "esa" fuera mi futura ropa pero sí quería verme "normal" y, en la medida de lo posible, mona. Si te ves horrible es más difícil arrancar. Total, ¿para qué?
-Hacer ejercicio físico, of course. No creo que haya que machacarse en el gimnasio. Yo he apostado por algo que El Santo sénior siempre ha catalogado como "de viejas": salir a andar. Yo yo siempre le he dicho que seguro que esas señoras que se hacen tantos kilómetros, charlando encima, cada mañana, están mucho más en forma que la media española, que digo española, ¡mundial! Y aquí donde me leéis, yo antes era runner, ou yeah. Que ahora está muy de moda y nos va a dejar un agujero en la seguridad social en forma de rodillas y suelos pélvicos reventaicos, pero bueno. Ahora, soy WALKER, que además de ser mucho más difícil de pronunciar ("guoquer" more or less) es una palabra polisémica y uno de sus significados es andador. Muy en línea con el deporte. Aaayy. Sí que he retomado un poco el tema de correr, pero ahora ya hace mucho calor donde vivo y además no quiero pasarme que los bajos no están para muchos trotes, nunca mejor dicho.
- Y, en último lugar pero creo que en el primero por importante, No hacer dieta estricta. Mejor dicho, NO HACER DIETA. Me explico. Para mí lo mejor ha sido hacer pseudodieta (como dice Gentzane en su instagram estos días), es decir, procurar:

  • comer sano, mucha fruta y verdura, pero
  • comer de todo (legumbres, carne, pescado)
  • comer 5 veces al día (por salud y para evitar querer comerse un caballo a la hora de la comida/cena) 
  • reducir/eliminar dulces (esto es lo que más me cuesta porque me pirran) 
  • reducir/eliminar fritos
  • evitar comer entre horas (estas dos últimas cosas no las hacía nunca)
  • controlar las cantidades (fundamental en mi caso porque soy de comer sano pero mucho) 

Esto no es más que comer como se debería comer siempre. Ni más ni menos.


No quiero publicar este post ahora, 22 de abril, sino cuando haya ganado la batalla. Me quedan entre 5 y 8 kilos (el máximo es para tener un poco de margen, que ya sabemos todos lo que pasa en determinadas épocas del año), según como me vaya viendo. Puede parecer mucho, pero después de alrededor de 20 perdidos... Además se me distribuyen, por suerte, bastante bien. Calculo que para la boda que tengo el 13 de junio, para lo que quedan 7 semanas y media, con puente de mayo y feria de por medio (¡miedín!) estaré ya bastante bien. El ritmo es de más o menos 700 gramos a la semana porque me he retrasado un poco. Mi plan inicial era 500 gramos a la semana. Y por qué tengo "prisa", pues básicamente por mi cuenta bancaria: la ropa del verano pasado me está grande y MI ropa, la de siempre, sospecho que, ahora mismo, me quedaría morcillona si no pequeña. Y, señores, por aquí va apretando el caloret. Aunque creo que podré ir tirando de cantidad de vestidos de esos que te puedes poner cuando estás más o menos gordiflaqui.

Termino este post hoy, 2 de julio, tras bastantes días de muchos excesos. Llevo dos guolqueando y me pesaré (y moriré del susto) cuando vuelva a mi casa y a mi peso. Algo he engordado pero como no oigo más que "cuánto has adelgazado", "vuelves a ser tú" pues estoy contenta. Eso sí, mi tripa, antes tersa y en algún momento con abdominales marcados (qué tiempos aquellos) no es la que era. Y menos cuando, en biquini, cojo en brazos al enano; me mueve los excesos barriguiles al lado contrario al que se apoya de forma que destacan más todavía. Otro clásico es cuando me dejo el lomo agachándome para que ande por la orilla y por delante afloran esas lorcitas tan adorables. Ay, por qué le habrá gustado tanto el agüita a este niño, que me saca las vergüenzas.

En fin, que tal vez mi cuerpo no sea lo que era nunca más pero,
qué más da

A vosotras, ¿os importa? ¿Vivisteis algo medio similar a mi fase Moby Dick?