jueves, 23 de abril de 2015

Engordar durante el embarazo o comerte a ti misma

Engordar durante el embarazo o comerte a ti misma, he ahí la cuestión. Una cosa es coger algo de peso, lo cual es normal, y otra cosa es que tu cuerpo prácticamente doble su tamaño. Y eso fue lo que me pasó a mí. Y no hablo de la zona de la barriga precisamente, que también.
Yo, persona normal y corriente antes de la preñez, ni gorda ni delgada, bastante proporcionada pero más finita por arriba que por abajo, fui una embarazada antigua, de esas que engordaban taitantos. Ahora ocurre menos porque los ginecólogos te fusilan si te pasas 30 gramos (mujeres que salen de las revisiones llorando incluso me han contado). Pero entre que me pilló desprevenida el asunto, que estaba medio loca las primeras semanas de embarazo hormonada perdida y que tenía más hambre que el perro de un ciego... pasó lo que pasó. La cosa es que me quedé embarazada en junio. Ese mes no sé muy bien qué pasó. Bueno sí, que ya me pasé de los kilos recomendables en el primer trimestre. Pero no recuerdo muy bien qué comía. Sí que recuerdo que en julio intenté comer verdura a tope y controlarme pero moverme, entre el susto, el calor de más de 40º y el sueño característico de los primeros meses, lo que se dice moverme, poquito; fui una mujer a un sofá pegada. También recuerdo una época que me dio, me sentaban bien, por comer patatas fritas. Casi ná. En agosto me puse como el quico, para espanto de los que me rodeaban, pero anduve mucho. Tan así fue la cosa que adelgacé un par de kilos. Pero luego... a partir de septiembre fue el declive. Me dejé. Yo creo que fue verme más gordita que me desmoralizó, pensar que no podía hacer dieta, que tampoco es así, y temer hacer deporte por la criatura de mi vientre, que tampoco es tal cual. Amén de que me parecía bastante natural ponerme como una vacaburra. Y mes a mes, me enfrentaba a la báscula con similar resultado y similar "tú sabrás..." de mi gine (que no me hacía llorar ni me decía cosas feas, si bien me avisaba de las consecuencias)




Así que me planté en paritorio convertida en Montaña Fiji (así es como me dice el mamón de El Santo sénior que estaba y lo peor es que yo me despiporro en lugar de ofenderme).
 Contando desde la boda, ya que me quedé embarazada a los días, engordé alrededor de 25 kilos, kilo arriba, kilo abajo. Y cuento desde la boda porque del viaje vine ya hermosita. Fue un no parar de comer desde días antes del "sí, quiero (comer)" y dos o tres kilos, además de un hijo, volaron conmigo desde isla Mauricio a España. Que estoy segura de que me los hubiera quitado tal cual al volver al ritmo de vida habitual y comer como una persona normal. Pero, entonces, me hice una prueba de embarazo y fue el acabose.

Con esta imagen, extraída de 20minutos, os ilustro.
¡Menudo tipín!

Ahora estoy muy contenta. Me quedan poquitos, para la trayectoria que llevo, kilos por quitarme y vuelvo a recuperar mis formas. Esto me anima mucho a seguir en la recta final y me lo estoy tomando más en serio. También me animó en su momento ir recuperando formas humanas, así estaba.

MIERDERCONSEJOS:

-si estás embarazada, control, por favor. Tanto si te tiemblan las piernas porque acabas de terminar la faena como si estás de meses y ya te has pasado. Si es el caso, todo lo que no engordes en los meses que te quedan, no lo tendrás que perder después. Además, no es lo mismo parir con un peso adecuado, que parir hecha una foca monje, porque te puede costar mucho más. Y por supuesto que puede influir en la salud de tu hijo. Razones de peso, nunca mejor dicho, que yo ya tengo grabadas a fuego, espero, para una futurible preñez.

-si no estás embarazada, eres hombre, mujer, perro o colibrí, no preguntes "¿cuántos kilos llevas?" o "¿has engordado mucho?". Nunca, a ninguna mujer encinta pero menos aún a la que es obvio que sí, que ha engordado una tonelada. Mucho menos lo afirmes, ni durante el embarazo ni después.

Y como consejos vendo que para mí no tengo, perdón por la pregunta pero, y vosotras, ¿os pusistéis ceporras o mantuvisteis el tipo? Como aquí responde quien quiere... jejeje