miércoles, 15 de abril de 2015

El efecto Mozart

El efecto Mozart le suena a cualquier ser humano con hijos: si los niños escuchan su música, se vuelven más inteligentes. Pero si ese efecto es cierto o no, es algo que está en entredicho. No así NUESTRO EFECTO MOZART, comprobado comprobadísimo.


efecto Mozart
En mi opinión un poco de cara de sueño sí tenía.
Igual de ahí viene la cosa...


No sé muy bien qué fue primero, si la gallina o el huevo, es decir, cómo llegamos a Mozart y a nuestro/su efecto. Bien fue buscando música clásica para ir haciéndole oído, bien en uno de esos momentos ensayo-error buscando algo que calmara al niño. No lo recuerdo y creo que es un dato clave. Pero, lo que sí recuerdo es que pusimos en youtube algo así como "música clásica para bebés". Infernal. Yo creo que todo padre habrá probado. Si no, no lo hagáis. Son versiones de clásicos que suenan terrible. En mi opinión. Así que, no sé muy bien por qué acabamos en Mozart, concretamente el pimer vídeo  que sale al buscarlo. Una recopilación de grandes éxitos del amigo músico.


La cosa es que era ponerlo y callarse inmediatamente el pollo. Y, sí, probamos con otras canciones y no, no era lo mismo. Solo funcionaba con el "arriba Pontevedra oe, oe" mezclado con el "hemos venido a emborracharnos" (no alucinéis que en vuestras casas también se cocerán habas) que El Santo sénior era y es forofo de entonar. Por supuesto la letra cantada para el Santo era una versión con las típicas cursiladas de qué bonito eres y cuánto te quiero. Nada de alcohol de por medio. Aquí tengo mi teoría, de flipada, de que como está canción la oía durante el embarazo le resultaba familiar y por tanto relajaba. Es de flipada pero he leído que hay estudios sobre ello que dicen que sí ocurre. Vaya usted a saber. Yo cada vez me creo menos cosas porque no veo más que investigaciones que demuestran una cosa y la contraria.

Total, que nuestro amigo Mozart era mano de santo para que dejara de llorar. Qué momentos más críticos hemos pasado en el coche con el niño berreando y el móvil que no cogía cobertura o el vídeo que no se cargaba (sí, así somos de monguers que no lo hemos descargado comprado todavía). Así que, una cosa llevó a la otra y pensamos, ¿por qué no intentar que se quede sopinstant, lo cual en aquella época dejaba a Tom Cruise y su Misión imposible en una broma, por el día? Y, así lo hicimos; carrito va, carrito viene y Mozart a unos decibelios dignos del Sónar (quién pudiera ir, por cierto). Y funcionó. Y sigue funcionando. Y, por suerte, que ese era mi miedo, por la noche no necesita escucharlo para dormirse (conmigo leyendo al lado parece que le basta por ahora). 


Queda claro por tanto que Mozart sí tiene un efecto, al menos el nuestro: siestorro de El Santo. Si se vuelve más listo no lo sé, pero con esa ayudita me conformo. Y si fuera verdad la relación con la inteligencia os digo que este niño gobernará el mundo jajajaja. Porque tiene trilladito a Mozart el enano.

Lógicamente, no sé si será Mozart, la casualidad de que le llamara la atención el primer día y la sucesiva repetición o qué, pero ¡que viva Mozart y la madre que lo parió! (Que por cierto lo hizo el mismo día que mi cuñada a la Terremoto, mi sobri pequeña).

Os dejo que voy  a ver si me hago con las obras completas del compositor austriaco.