lunes, 27 de abril de 2015

¿Compartimos demasiado la vida de nuestros niños? (Carnaval de post de Madresfera)

¿Compartimos demasiado la vida de nuestros niños? Es obvio que sí

Esta entrada viene de un post de Madresfera en relación con una carta encantadora que recibió una madre en la que sus amigas le recriminaban el coñazo que daba de forma constante con su hija. ¿Y QUÉ? Esto es como lo de que te toque un niño de compañero de viaje. Es lo que hay. Hoy por ti, mañana por mí.

Vamos a ver, cualquier padre, y más si es reciente y más aún si es novato, se vuelve absolutamente monotemático. ¿De qué vas a hablar tras un cambio tan drástico en tu vida? ¿De qué vas a hablar si tienes una vida que absorbe la tuya 24/7 (para lo bueno y para lo malo)? Es normal. Como también lo es que los amigos aguanten el tirón. Otras personas hablan sin parar de su trabajo , de fútbol, de política... Cada uno tiende a hablar de lo que le interesa aunque al de enfrente le interese bien poco. Así somos.

Por otro lado, la sobreexposición de los menores en las redes me parece harina de otro costal. Dar el coñazo cara a cara es una cosa porque, además, si es de forma oral pues las palabras se las lleva el viento. Pero dejar testimonio gráfico... hay que pensarlo más. Y pensarás al leerlo, "pues chata, tienes un blog de maternidad" Toda la razón. Pero lo hago para dar el coñazo a mis congéneres lo menos posible con lo maravilloso que es El Santo y mis dudas o descubrimientos maternales y tratando de exponerle lo menos posible. Si bien ardo en deseos de que todos veais y os quedéis epatados con lo guapo que es, procuro poner fotos artísticas en las que se le vea lo menos posible y me guardo muy mucho, o al menos lo intento, de relatar cosas de las que se pudiera avergonzar en un futuro. Así que sí, tengo un blog maternal -otro más- pero, y aunque sea un contrasentido, procuro no sobreexponer a mi hijo. Con él además he conseguido no hacerlo en mis redes sociales personales. En este sentido, entiendo menos aún la carta de las amigas. Si te molestan las actualizaciones de una persona, las silencias y punto. Pues no me he tragado yo en Facebook que si el horóscopo del día o que si he hecho tantos puntos en Farm no sé qué. Peor es que te den la chapa in person. Vamos, digo yo. Pero así es la vida. Hay que convivir y, por tanto, aguantar las chapas ajenas. Yo, personalmente, prefiero que me la den en las redes que, cuando me lo cuenten en vivo ya diré, "no, si ya, si lo he visto en Facebook. Por cierto, ¿a que no sabes a quién me encontré el otro día por la calle? ¡Vas a alucinar!"

 Mi mierderconsejo sería:

-si eres el brasa: yo, brasa number guan, cuando me preguntan por El Santo respondo "Está estupendo y muy guapo, y no es porque sea su madre. Pero prefiero no hablar porque me puedo tirar dos horas". La gente se parte y ahí queda la historia. Avisados están. Si preguntan más ya saben lo que hay. Y es que es verdad, una vez que empiezas entras en bucle y no hay quien te pare. Empalmas una historia con otra y con otra y con otra.

-si eres el abrasado: intenta cambiar de tema sutilmente; reza porque la criatura llore (un poco) o desvíe la atención de la madre o padre chapista; desconecta y haz la lista de la compra mentalmente mientras asientes y repites la última palabra de cada par de frases para que tu interlocutor, o más bien locutor, se sienta escuchado. Y, nunca, nunca, escribas una carta tan fea como la que publica Madresfera. Si tienes algo que decir, hazlo a la cara pero, sobre todo, sé comprensivo y piensa que, tal vez, algún día tú estés en esos zapatos.

Y vosotros, ¿sois chapistas o chapados? Yo creo que todos somos, hemos sido o seremos las dos cosas.