jueves, 19 de febrero de 2015

Elegir guardería

Elegir guardería no es una cuestión baladí. O tal vez sí. No lo sé. Pero lo que es seguro es que es una decisión muy mirada por los padres. En primer lugar está pensar si queremos guardería, una persona en casa o una madre de día. Una vez decidido, por distintos motivos (había otra opción que nos gustaba mucho más pero no era posible), que guarde se te hace un mundo, empezando por los trámites, plazos y demás. Que luego se queda en nada, como casi todas las cosas que tenemos que ir aprendiendo en la vida.


Nosotros tuvimos suerte con la fecha de nacimiento de El Santo ya que, en función de cuando nazca el churumbel podrá acceder o no a una escuela infantil, bien pública bien conveniada, o no. Y, en principio, estas son más baratas. Resulta que el plazo para solicitar plaza es, o al menos lo era el año pasado, el mes de abril y que la criatura tiene que tener un mínimo de 16 semanas cuando comience el curso. Es decir, que si rompes aguas más tarde, sayonara baby. Te tocará buscar una de titularidad privada. Que, en principio, será más cara. Y porque repito en principio, porque muchas privadas igualan o incluso reducen las cuotas de las públicas o conveniadas ante el riesgo de quedarse sin polluelos. Depende bastante también de la zona en la que se ubique el centro en cuestión.


Antes de nacer El Santo, visité una chachi pirulí frente a casa. Nos venía genial excepto por la pasta. Era bastante más cara si bien, también daba más facilidades; por ejemplo en cuanto horarios y algo que me pareció maravilloso. Podías dejarles al niño en pijama y llevar la ropa y te lo vestían allí. ¿Qué madre con prisa mañanera no sueña con esto? Finalmente solo visité esta, aunque mi plan era conocer las más cercanas antes de que El Santo viera la luz. Por qué esta prisa, pues porque soy ansia viva pensaba que el plazo era el mes de marzo, que lo es para matriculas en los siguientes cursos y como que no me veía recién parida de aquí para allá. Ay, no sabía cuánta razón tenía. Desde luego que no habría podido hacer la tourné de guardes con mi postura Pato Donald-anciana andando con tacataca. Así que me limité a buscar toda la información habida y por haber, a localizar las más cercanas... y a pensar qué cosas sería importante tener en cuenta. Lo que no sabía yo es que el niño iba a acabar yendo menos a la guarde que un diputado al congreso (mimitis abuelitis-guiño amigo al súper blog Hijitis aguditis). Y, estos son los mierderconsejos que guiaron nuestra caza y captura de guardería:

1- ubicación: very important. Tiene que estar cerca de algo: de casa, del trabajo de uno de los dos progenitores, de casa de los abuelos... En nuestro caso buscábamos una cerca de casa (por suerte los abuelos viven al girar la esquina así que matábamos dos pájaros de un tiro) y que nos pillará más o menos de camino al trabajo a los dos.
2- patio: ya tendrá tiempo El Santo para estar encerrado en un curro ocho horas. Los niños necesitan que les de el aire. (Este mierderadvice es de La Valenciana, que me lo dijo en nuestra visita a la guarde chachipiruli previamente mencionada y creo que es fundamental)
3- cocina o cátering: lógicamente que tenga cocina propia es un plus, pero no me espantaba que fuera un cátering. He visto cómo funcionan y la impresión que me da es que, al final, es como si te trajeras el táper de casa de tu madre recién hecho.
4- poderoso caballero es don dinero. Factor muy a tener en cuenta ya que si necesitas aula matinal, comedor... la cosa se va encareciendo (el aula matinal en las públicas y concertadas está incluido)
5- horario: algunas personas necesitan aula matinal o que la guardería permanezca abierta más allá de las 17:00. Esta última opción, según tengo entendido, solo la ofrecen las privadas o aquellas en las que determinado número de alumnos las van a usar. Nosotros hablamos con los abuelospaternos para ver si las dos tardes que trabajo querían quedarse con el peque para buscar o no esa opción. (Qué suerte que dijeran que sí)
6- número de niños/ tipo de aulas. En la guarde de El Santo en su clase ya nos dijeron que no habría muchos niños. Y, efectivamente así es. De ocho plazas que hay, tres quedaron libres. En principio cuantos menos niños, mejor atención. El año que viene ya serán más porque en la clase de 1 año se matriculan, al parecer, más niños. Pero tendrá año y medio, vamos, edad más que suficiente para prepararse el desayuno. Ja,ja,ja. Por otro lado, creo que hay aulas que mezclan dos edades y, siendo tan pequeños, me parece mejor que estén separados porque las necesidades y habilidades son diferentes.
7- momento carrito. En dos sentidos. Por un lado, si se lleva al niño andando y luego uno se va a trabajar es fundamental que nos permitan dejar allí el carrito (no en todas lo hacen). Por otro lado, en algunas guardes no hay cunas y las siestas las duermen en su propio carro.
8- salida de emergencia: requisito fundamental y obligatorio por ley que no todas cumplen.


No entro en el buen estado del local, que sea espacioso y en que tenga personal cualificado porque me parece de perogrullo y además lo exige la ley, pero, por supuesto fundamental que los materiales e instalaciones estén bien cuidados y todo requetelimpio. Cuando visitas las guardes esto lo ves, sobre todo si vas en horario en el que hay niños, que es lo mejor porque te haces una idea de cómo funcionan. Visité una que era como la guarde del terror. Nada más entrar, un tufo a humedad que literalmente te echaba para atrás. Yo de imaginarme a El Santo allí jugando con trozos gigantes de moho...  Y en esa misma me dijeron que cuna pa qué, que mejor en su carro que tiene su olorcito y se relajan más; y yo pensando, bueno, pero su cuna también cogerá su olorcito, ¿o es que les acostamos envasados al vacío?
Tampoco he mencionado que la impresión que nos den las personas que allí trabajan hay que tenerla muy en cuenta. A veces la intuición nos dice más que la vista y los oídos. Una cosa que me gusto de la directora fue que, contándome cosas sobre su funcionamiento, los padres, los niños... vi que no juzgaba en absoluto las distintas posturas educativas de las familias. Pues mira, un estrés menos. Por ejemplo, con el tema de la lactancia me dijeron que a ellas les daba lo mismo dar biberón de leche artificial o materna. Me han llegado comentarios de que en algunas son reticentes.

Mi plan de ataque fue el siguiente: hice un mapa con las guardes más cercanas y  fui llamando y concertando citas para visitarlas aunque, al final, la primera que vi fue la elegida ya que reunía más requisitos. También cotilleaba sus páginas web, si las tenían, y abrasaba preguntaba a mis conocidos, no solo por sus guarderías, por si me venían bien, sino por qué cosas les parecían importantes gustaban o disgustaban. Cuando las visitaba, preguntaba por los mierderconsejos que habéis leído e iba tomando nota para luego darle el parte a El Santo sénior que, dados sus horarios, no pudo disfrutar del placer de hacer la selección de la guarde.

Finalmente creo que es importante que se valore el tiempo, facilidades laborales o ganas que tienes de participar en posibles actividades, salidas... En algunas guarderías solicitan muchíiiiiisima participación y colaboración o piden de forma regular cosas. En la nuestra, según nos explicaron, en ciertos momentos del curso, como fiestas locales que también celebran allí, pero no de forma constante. Y ya nos pareció un mundo lo de tener que socializar con otros padres por obligación... Ja,ja,ja. Por ahora, poca cosa. Hasta nos hemos librado de tenerle que comprar un disfraz de carnaval, que yo ya pensaba en reciclar el de pastorcillo, juas, juas, juas. Le hicieron allí un sombrero chino que cuando le recogí y le vi con él puesto casi me da un parraque de amor. Suficiente para que la familia se eche unas risas y emocione con lo guapo que es que hasta le favorece el sombrero de cartón. Total, él no se va a acordar.

¿Qué elección hicistéis vosotros para dejar a vuestros retoños? O, si estáis en ello ¿os están entrando las siete cosas? Don´t panick, que parece más de lo que es.