domingo, 28 de diciembre de 2014

Las vacaciones (con hijos) no existen

Las vacaciones (con hijos) no existen; son los padres.
Eso no me lo niega nadie. Ni siquiera cuando eres no padre y vas dando, o al menos pensando, lecciones crees que las vacaciones con hijos son tales. 
Cuando son bebés, porque no duermes y, además, madrugas. Amén de que tienes un ser hiper dependiente 24/7. Cuando no son tan bebés porque, probablemente, sigues sin dormir y madrugando. Supongo que la dependencia va disminuyendo pero, según crecen van necesitando más actividad, más planes. Y no precisamente coinciden con los más apetecibles para los adultos.


vacaciones sin hijos


Sé de buena tinta que muchos padres temen la llegada de las vacaciones, que prefieren estar trabajando a con sus polluelos. Sin llegar a ese extremo, creo que pasar algún rato o días sin ellos debe ser lo máximo.



Y, para muestra, un botón, bueno, dos.
El primero, de VACACIONES: hablo con mi cuñada, absoluta buena y entregada madre y me cuenta lo a gusto que está ahora que mis sobrinos están con sus abuelos. Cuando no me apetece cocinar me hago un bocadillo o cenamos unas hamburguesas, la casa está para verla pero me da igual, me voy y no lo veo, me dice.
El segundo de NOVACACIONES: esta mañana me peleo con El Santo Sénior porque yo estoy de "vacaciones" (me descojono oigan) y cuando él tiene días libres "siempre hay que estar haciendo cosas". Ya le he explicado que mis días libres son los mismos que los suyos, que cuando él se va a currar, yo ya me he despertado (la teta manda) y que después estoy ordenando, haciendo purés y comida, jugando con el enano... Que sí, que todo sin prisas pero que vacaciones tampoco son. Como estamos reventados (Papa Noel debe saber que es un personaje que no me gusta mucho y desde su noche El Santo de despierta hora tras hora de las largas madrugadas; ese ha sido su regalito) pues surgen desacuerdos tontos.

Dormir hasta tarde, no estar pendiente del reloj por tener que llegar a casa pronto y empezar con las maniobras de "apagado" de El Santo, comer por ahí sin tenerle encima (aunque desde que aguanta sentado mi calidad de vida ha mejorado mucho gracias a las tronas), acostarme sin miedo a cómo transcurrirá la noche son algunos de mis sueños últimamente.

Tenemos un plan nosecreto para cuando el niño se destete que ha evolucionado cual Pokemon. Empezó por salir a tomar unas copas y desfasar un poco, continuó con, qué narices, nos vamos un finde entero a darlo todo y a disfrutar de nuestra resaca y por ahora está en la fase de al carajo, nos vamos a Ámsterdam en Semana Santa. Ya veremos.  Veremos si hay pasta y, sobre todo, veremos si sacamos los billetes o si somos unos tangados a los que les da demasiado miedo echar de menos a su retoño. Y, ¿por qué las vacaciones son los padres? Porque precisamente con ellos, convertidos en devotos abuelos, es con quienes se suele dejar a los herederos.
Creo que, llegado el momento, en Ámsterdam o en Villazopeque, sentiré hasta que peso menos. ¿A ver si al final no voy a tener que perder tantos kilos y es solo la sensación de tener a El Santo siempre encima?

Y vosotros, ¿hacéis alguna escapada sin niños o solo lo deseáis fervientemente?

Nueve besos y un abrazo