domingo, 28 de diciembre de 2014

Las vacaciones (con hijos) no existen

Las vacaciones (con hijos) no existen; son los padres.
Eso no me lo niega nadie. Ni siquiera cuando eres no padre y vas dando, o al menos pensando, lecciones crees que las vacaciones con hijos son tales. 
Cuando son bebés, porque no duermes y, además, madrugas. Amén de que tienes un ser hiper dependiente 24/7. Cuando no son tan bebés porque, probablemente, sigues sin dormir y madrugando. Supongo que la dependencia va disminuyendo pero, según crecen van necesitando más actividad, más planes. Y no precisamente coinciden con los más apetecibles para los adultos.


vacaciones sin hijos


Sé de buena tinta que muchos padres temen la llegada de las vacaciones, que prefieren estar trabajando a con sus polluelos. Sin llegar a ese extremo, creo que pasar algún rato o días sin ellos debe ser lo máximo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Crónica de una función navideña

Crónica de una función moñer a más no poder es la que me dispongo a escribir.

13 de noviembre: nos llega una nota de la escuela infantil diciendo que, si queremos, van a hacerles una fotos monas allí, que podemos disfrazarle de pastor o ponerle arregladito. Pensamiento materno-pocofilial "qué pereza; se las hacemos vestido guapo y punto".

9 de noviembre: para la función de Navidad hay que disfrazarle de pastor. Pensamiento materno-pocofilial "qué pesadez con el disfraz de pastor; y ahora, a ver de dónde lo saco"

23 de diciembre: función de Navidad. Pensamiento materno-muuuuyfilial "muero de amor, no puedo con mi vida, le adoro, es el mejor, qué pastor más precioso, qué gran artista navideño" y demás ñoñeces varias.

CÓMO CAMBIA LA HISTORIA. Y es que...

domingo, 21 de diciembre de 2014

El drama de la talla. (Pies, para que os quiero II)


El drama de la talla no es ninguna tontería. Por dos razones. La primera: es fundamental elegir el tamaño de zapatos adecuado ya que una talla pequeña puede causar trastornos en el desarrollo de los pies.Y, la segunda, comprar zapatos puede convertirse en una batalla campal: bebé que da pataditas flamencas haciendo imposible meterle el zapato, niños que corren por la tienda negándose a probarse nada, madres haciendo la prueba de niño-mueve-el-dedo-gordo...

La dificultad radica en varios aspectos. Por un lado, los peques no saben decir si el calzado les queda bien o no. Por otro, los pies, al igual que el resto del cuerpo, no crecen siempre al mismo ritmo; puede haber momentos en los que crezcan mucho y otros en los que no. Puede ser necesario cambiarles de zapatos cada tres o cuatro meses en sus primeros años de vida. Cuenta bancaria, tiembla.



En esta entrada hablábamos de cómo elegir correctamente unos zapatos. Los Mierderconsejos de hoy van en la misma línea pero nos centramos en la talla: