sábado, 22 de noviembre de 2014

Pies, para qué os quiero

Pies, para qué os quiero... Para que crezcáis sanos y fuertes, para que ayudéis a El Santo a gatear, a caminar, a correr, a saltar, a pisar charcos, a hacer deporte, a hacer piececitos cuando se enamore...
No nos fijamos mucho en los pies, a menos que huelan a queso de gruyer, cosa que por cierto le ocurrió, para nuestro espanto, a El Santo una época de muy bebé. Poquito miedo pensando que si le cantaban así en ese momento en su adolescencia tendríamos la Traviata en casa. Pero, por lo visto, es por el torrente hormonal que le quedaba del periodo de antes de mudarse al mundo exterior. También caemos en que existen cuando son feos; de ahí la expresión, que me encanta, de ser más feo que un pie. O cuando son ideales, cosa que creo que solo ocurre cuando son pequeñitos. Y, cuando más caso se les hace, cuando duelen y salen durezas, callos y demás lindezas. Pero, por lo demás, poca cuenta se le echa a esta parte tan importante de nuestra anatomía, que nos sostiene y permite movernos. Así que, para prevenir futuros inquilinos de nombre juanetes y otras obras de arte, debemos empezar a cuidarlos desde la más tierna infancia.


Hada madrina (de El Santo), nació con los pies chunguichungos y tuvo que someterse a numerosas operaciones pese a las cuales, tiene dolor prácticamente a diario. El tema estético es lo de menos. Fue ella la primera persona que me comentó que, al enano, nada de zapatos, que el pie tiene que crecer y desarrollarse. Yo, ni idea tenía, como de prácticamente todo lo relativo al mundo bebil.


Pensándolo bien, el zapato en un bebé, es una prenda meramente decorativa. Si no camina, para qué lo necesita. (De hecho, el zapato no es necesario más que como protección. Muchos niños y mayores en el mundo caminan descalzos y lo único que pasa es que la piel de la planta del pie es mucho más gruesa).  Pero, claro, luego llega el frío y... habrá que ponerle algo a las criaturas. Pues sí. Pero no unas botas de campo con 3 centímetros de suela. Lo mejor es ponerle calcetines gorditos o zapatos de suela de tela o de cuero muy fino. Lo más cercano a que no llevaran nada, vamos. No es necesario en absoluto un zapato; no le va a ayudar a andar sino que, muy al contrario, puede limitar los movimientos, amén de que, al parecer, la sensibilidad de la planta del pie al nacer es mayor que la de la mano de forma que sí les ponemos un calzado inadecuado reducimos la información que les llega del medio.
Por otro lado, para aprender a andar, el bebé tiene que perder el reflejo de presión plantar (sí, el que hace que sea un infierno ponerle los zapatos).Esto sucede por la estimulación tactil que recibe en las plantas de sus pies con cada contacto (cuando juega con ellas, cuando las apoya...). Por tanto, cuanto más se estimulen, antes desaparecerá el reflejo, paso necesario para el aprendizaje de la deambulación ya que, con los dedillos agarrotaos, a ver cómo iba a apoyar el pie. Así que nada, pies en pelotillas siempre que sea posible. Además, son taaaaaaaaan monos.





Posteriormente, cuando caminan, es mucho mejor que los niños anden descalzos ya que favorece el desarrollo de la musculatura del pie . Pero como no vivimos en la casa de la pradera, habrá que elegir un zapato.

Algunos consejos y mierderconsejos para elegir correctamente los zapatos de nuestros retoños:
  • que tengan un centímetro más largo que el adorable pinrrel que vestirá así no le espachurrará los dedos. Tampoco que sea más grande ya que se cansará más al andar. #Mierderconsejo: no ahorres en calzado pensando que "le está grande" y le mantengas los mismos zapatos hasta que estén reventones. Es fundamental, como ya hemos dicho, para un adecuado desarrollo del pie. Y por ahora no van para geisha, ¿verdad?
  • que sean flexible para que el pie se mueva libremente  y que tenga una suela elástica, fácil de doblar, que permita flexionar el pie. Al andar, la punta y los dedos de los pies se doblan. El peso de un bebé es insuficiente para doblar una suela gruesa. #Mierderconsejo: pasa de los zapatos de ideales pero rígidos. Por desgracias son una plaga. Es muy difícil encontrar unos zapatos adecuados en una zapatería al uso. En tiendas específicas de bebé que siguen una corriente de crianza natural (aquellas en las que venden portabebés ergonómicos por ejemplo) es mucho más probable encontrarlos.
  • que tengan una suela no resbaladiza y sin tacón. #Mierderconsejo: sin presiones para que se convierta en una princesa o en un bailaor a edad temprana. Con medio centímetro aproximado de suela y que podamos doblarla fácilmente, no como si fuéramos al gym como antes de ser madres, acertamos seguro.
  • que la horma no lleve plantillas de ningún tipo. Los pies, durante los primero años, son planos sin que esto suponga ninguna patología. #Mierderconsejo: si los tuviste/tienes planos como la que suscribe, estate al quite de cómo se van desarrollando. Pero sin estreses, que los pediatras dicen que hasta los tres años no se forma el arco del pie.
  • que lleguen hasta encima del talón pero que no recubran el tobillo para que esta articulación se pueda mover libremente. Sobre todo al inicio del aprendizaje ya que los bebés gatean y caminan alternativamente de forma que el tobillo debe quedar libre. #Mierderconsejo: qué ideales van con botitas... Pues no, a menos que la caña sea muuuuy flexible y baja
  • nada de chanclas ni zuecos, ya que el niño tiene que agarrarlos haciendo fuerza con los dedos. #Mierderconsejo: para la playa o piscina hay zapatitos que son de neopreno que, además, les protegen de impertitentes piedrecitas o conchitas. 

Pero, esto no queda aquí, porque, ¿qué pasa con el drama de elegir la talla adecuada? La lucha encarnizada para meter el pie en el zapato, que no el zapato en el pie, no nos la quita nadie, pero si al menos aprendemos a conocer su talla, eso que ganamos. 
Próximamente es sus pantallas de ordenador, de tablet, de móvil... de donde sea pero, 
¡no te lo pierdas!

Nueve besos y un abrazo

Bibliografía
http://www.mipediatra.com/folletos/pie-infantil.htm
http://www.mipediatraonline.com/elegir-el-calzado-de-un-nino-que-empieza-a-andar/
http://www.traumatologiainfantil.com/es/pie/el_calzado
Imagen del perfil de los pies: freepik.com