lunes, 17 de noviembre de 2014

Mala madre-buena madre

Mala madre-buena madre, que debate más manido.  
Sí, es cierto, hay cosas buenas y malas objetivas pero, en la crianza, hay mucho de subjetivo. Lo que para uno es adecuado para otro es terrible. Pero, claro, la situación, la historia detrás de cada madre y de cada hijo tienen mucho que decir.
Siempre es más fácil criticar hablar, cuando a uno le pilla lejos, cuando es el hijo de otro o cuando no tenemos hijos.
Creo que nos falta mucha empatía para intentar ponernos en los zapatos de otras madres en lugar de criticar lo que hacen. Y también nos falta seguridad en nosotras mismas, instinto y confianza.
Cada madre libra su propia "batalla": trabajo dentro y muchas veces fuera de casa, mimos a nuestros pequeños, quebraderos de cabeza para que lleven una dieta equilibrada, organización de tropecientas cosas, escaso tiempo libre, prácticamente nulo cuidado de una misma más allá de procurar cortar los mejillones en que pueden terminar nuestros dedos y lavarnos las descuidadas greñas (ir a la pelu es un extra). 


Y, pese a toda esta entrega, muchas mujeres se sienten CULPABLES. Qué espanto de palabra. ¿Culpables de qué? ¿De querer hasta el infinito a sus hijos? ¿De acabar hasta las narices de ellos en determinados momentos? ¿De querer pasar más tiempo con ellos? ¿De anhelar un rato de soledad? ¿De sentirse más completa pese a la dificultad? ¿De recordar lo fácil que era la vida antes? ¿De ser capaces de dar la vida por ellos? 

En condiciones normales, dudo de la existencia de una mala madre. La considero un ser mitológico. Porque, ¿qué madre no busca lo mejor para sus cachorros? Con sus aciertos y sus errores, por supuesto. 
Siempre que la forma de criar o las pautas educativas de otras madres me chocan, procuro pensar el porqué y, por supuesto, pensar que aunque yo no elegiría ese camino, eso no significa que el mío sea el correcto.
En general creo que la presión a la que nos vemos sometidas la generamos las propias mujeres, en ocasiones unas contra otras (¿os imagináis a hombres fardando del percentil de su bebé o en plan "el mío más"?) pero, sobre todo, nosotras mismas. Sentirse juzgada o criticada no es agradable. Y, este miedo es el que, a mi parecer, nos genera culpabilidad. Pero, ojo, he escrito sentirse. En realidad, probablemente no nos juzguen ni critiquen tanto pero el mero hecho de sentirlo basta.

A mí, lo que me pasa, es que me siento culpable por no sentirme culpable.  Me explico. Si todas las mujeres se sienten tan culpables ¿será que soy una madre negligente o irresponsable? Pues no. Porque, además, de nada sirve preocuparse, y de mucho ocuparse. Prioricemos, tomemos perspectiva y fijemos objetivos educativos que nos marquen el camino y den sensación de seguridad y certeza. Así, podremos evitar la sensación generalizada de estar fallando constantemente, de no poder llegar a todo. Así, nuestros hijos también se sentirán más seguros porque sabrán qué queremos de ellos y no estarán expuestos a nuestra variabilidad según el día o el humor que tengamos.


Deberíamos sustituir la palabra culpable por RESPONSABLE. No tengo culpa de, soy responsable de (con mis limitaciones y puntos fuertes y los de mis circunstancias). Culpabilidad es de mala madre. Responsabilidad, de buena. Pero de buena o mala con respecto a sí misma porque, al final, a la que daña ese concepto, es a una misma. Así que, da la teta o no, usa la silla de pensar o no, cómprale un móvil o no, pero sobre todo...

                    
(Mantén la calma, eres una buena madre)

Y vosotras, ¿cómo os sentís?

Nueve besos y un abrazo 


 No puedo poner créditos en las fotos porque las fuí recopilando en el móvil.... Lo siento. Si alguien las reconoce pondré la autoría ipso facto