lunes, 10 de noviembre de 2014

La caja de vida

La caja de vida es la típica ñoñada que quería hacer, pero no como la he hecho.
La idea era ir guardando sus primeras cosas relevantes o graciosas. Como no tenía una caja lo suficientemente grande a la par que mona, he estado guardando cosillas por aquí y por allá. Un desastre. Su primer billete de avión lo tengo deslocalizado ya. 
Pero, con el típico síndrome de Diógenes que me caracteriza a veces (porque otras me entra agobio y arraso tirando cosas sin mirar, literalmente, atrás porque si no me entra una especie de idiotez recubierta de pena que hace que no deseche cosas de hace un lustro) ha surgido la Caja de vida 2.0 
Resulta que iba a tirar la cajita monísima en la que venía un mordedor de nuestra querida Sophie la jirafa. Procuro, si no le veo la utilidad en el momento, tirar lo que sea que tenga entre manos. Pero, en estas, se ha conjugado en mi cabeza el trinomio caja con ventana transparente-whasi tape de mis amores-foto. 


Enano dormido, cena preparada=momento único e irrepetible para hacer algo con las zarpas.
He empezado forrando los laterales y tapando todas las letras impresas en la caja con washi tape. En un lado he puesto una foto en blanco y negro de un fotomatón berlinés en la que salimos El Santo sénior y servidora haciendo el chorra y dentro iba a colocar una del peque de forma que la caja fuera un marco hand made. Entonces me he fijado en que había como unas pestañitas dentro que sujetaban a la jirafa  y he tenido un flash: sujetar en ellas la pinza ombliguil y la pulsera del hospital. 

Como Tom Cruise en Misión imposible me he colado en el cuarto de El Santo y he cogido ambas cosas, encontrándome con marionetas de dedo, una de ellas ¡un bebé! ¿Estamos locos? ¡Perfecto! 

Así que he cambiado la foto por una de carné del peque (la de la guarde porque la del DNI era anterior y es la típica de "cómo podíamos verle guapísimo") y dentro he colocado la babymarioneta con su pinza (por cierto, sin restos cárnicos porque la Doña, abuela de El Santo, es una crack y consiguió sacar todo resto umbilical de ella) y debajo, la pulsera del hospital que, al igual que la foto del peque están camufladas en la foto vaya que me pase como a Paula Vázquez cuando accidentalmente publicó una radiografía con su teléfono móvil . Pero se intuye, ¿verdad?


Ahora solo queda elegir dónde lo colgamos. ¿Qué os parece la puerta de su cuarto? Aunque como ya tiene una foto suya y su nombre igual parece una verbena. ¿Alguna sugerencia?

Nueve besos y un abrazo