lunes, 3 de noviembre de 2014

Currando, me paso el día currando


Currando, me paso el día currando... Sí, como la canción de Alaska pero en versión mucho menos molona. De hecho, son las 22 horas de un domingo previo a un día festivo (oleoleole) y aquí estoy, mientras El Santo sénior mete un pizza en el horno, cerrando el correo del trabajo y abriendo el blog. Blog que tengo abandonado porque no me da la vida para más. Conciliar trabajo y familia más o menos pero ya trabajo, familia y ocio personal...
madre-trabajadora-conciliacion

No me quejo (bueno sí, pero no aquí) porque tengo un horario muuuuy bueno (excepto el lunes pero en horas de trabajo son ocho y media así que tampoco pasa nada) y muy pocas horas de trabajo presencial. Y, he aquí el "problema".
Tengo que trabajar en casa lo que no casa mucho con un pollo de ocho meses. Al final, ni trabajo ni estoy con él. Aprovecho cuando está su padre y les mando a paseo, pero literalmente. O endiño el niño a mis suegros y cuñada, que son el mejor apoyo que podría tener ahora mismo. En ese sentido soy la marquesa de la Conciliación ya que, cuando me voy de casa dejo al niño dormido, tras haberle dado el pecho, y cuando salgo del trabajo solo tengo que ir a casa a sacarme la tetuela de nuevo porque allí me espera El Santo. Pero no es que se haya pasado la mañana en casa, es que lo llevan y traen de la guarde. Así que me quito el sube al niño al carrito-mételo en el portabebé-sube el carrito al coche-llega a la guarde y haz lo mismo pero a la inversa más luego el trayecto contrario una vez terminada la jornada, que me supondría bastante rato; rato que aprovecho para llegar prácticamente una hora antes al trabajo. Y, como el 99% de las veces no hago mi descanso (que por otro lado tampoco me parece imprescindible en cinco horas por la mañana) al final le gano hora y media al trabajo que luego debo continuar en casa. Pero, ay, ni por esas. Parezco una ministra o algo, aunque con sueldo de aparcacoche, porque siempre tengo muchísimo trabajo pendiente (pensándolo bien no sé si un ministro hará mucho...). De todas formas, creo y espero que sea algo coyuntural. Me da la impresión de que cuando El Santo vaya creciendo será todo más fácil (oigo las carcajadas de las madres de bichillos mayores y de las polimadres). A lo que me refiero es que, ahora mismo, es súper dependiente. Es pequeño aún pero es que, además, lleva un ritmo caribeño que hace que aún ni se siente del todo (hoy es el primer día que ha aguantado mucho rato. Se ha escogorciado dos veces porque su padre se ha pensado que ya era un Buda sedente o algo y, claro, morros al suelo). Da la impresión de que su cabeza quiere que juegue sentado pero su cuerpo no le acompaña así que se pone quejoso con su "uuhhh, uuuhh, uuuhhh". Que sí, que no llora casi pero ese quejidito te vuelve loca. Pero, a lo que iba, que igual dentro de un tiempo se entretiene más rato solo, o no me da tanto apuro dejárselo a los abuelos y tía y, lo que es seguro, no tendré que estar pendiente de que me toca darle el pecho. Más o menos (menos que más bastantes días en los últimos meses), lo voy sobrellevando. Septiembre y octubre son meses duros en mi trabajo y, si a eso le sumas llevar siete meses sin dar ni chapa y haberte ido en una época menos movida, la vuelta, con churumbel de por medio, fácil no es. Antes, si tenía que trabajar por la tarde, pues lo hacía y así me coincidía casi todo el tiempo libre con el de El Santo Sénior. Ahora... ahora no sé ni lo que hago. Por las tardes trabajo, pero del tiempo que estoy me cunde la mitad y, a veces, tiro la toalla rápido y me echo a las calles, que es lo que le gusta al enano. ¿Por qué no dormira una horita y media de siestorro?
 Pero bueno, aunque es complicado organizarse y aunque trabajo muuuuchas más horas de las que me corresponden (eso ya me mola menos cada día) y es un trabajo muy ingrato, peor se está en la mina y me motivo con canciones como esta (ya cuando he visto el vídeo rodado en mi amado Berlín me he vuelto loca) y esta (cuyo autor es berlinés, que de Merkel todo, juas, juas).

Y, por el camino, busco trucos como este de la foto: ponerle en la trona, que le chifla, y colocar una fila de juguetes para tener un margen mientras juega un poquito con cada uno y los va lanzando a la estratosfera. Así, no me tengo que estar levantando toooodo el rato.

Y, por supuesto, también aprovecho momentos como este (que me producen la misma ternura que envidia, todo sea dicho).

¿Os resulta difícil conciliar la vida familiar y laboral?

Nueve besos y un abrazo.