viernes, 24 de octubre de 2014

Masaje infantil


Masaje infantil, una buena forma de conectar con tu bebé, decía la persona que impartió el taller al que acudimos cuando El Santo contaba con  cuatro meses. Pero, él no debía pensar lo mismo ya que pasó de mí prácticamente las dos horas que allí estuvimos. Yo, entregadísima, frota que te frota, pidiéndole permiso y todo para darle gustito, tal y como se nos indicó, y él mirando para todos lados menos a mí. Parecía la niña de El Exorcista de tanto como giraba la cabeza para observar lo que había por allí. En realidad, me sentí mal. Ya sé, ya sé que él no lo hizo queriendo pero ¡es como si te hicieran el vacío! Supongo que viviré esa sensación con él muchas veces más y que llegará un momento en el que sí lo haga intencionadamente. Con lo que me ha costado parirle.



La AEMI (asociación española de masaje infantil) define esta práctica como una técnica para comunicarnos con el mundo corporal y emocional del bebé. La verdad es que, aunque suene un poco jipi, es así, en el sentido de que no es solo toqueteo; también le cantas, miras, sonríes, hablas. Ofrecen talleres gratuitos para familias así que si estáis interesados mirad las fechas.




Fue un taller breve pero salí con ciertas nociones bastante últiles para empezar. Ese día, nos enseñaron una serie de movimientos para todas las partes del cuerpo, si bien se aconseja ir aumentando las partes que se masajean gradualmente. Se ve que, como son jóvenes e inexpertos, se cansan. Lo que daría yo por un masaje interminable por todos lados. Así que lo suyo es ir aumentando el ratito cada día. También es importante elegir bien el momento del día. Nosotros, normalmente, le embadurnamos y sobeteamos por la noche, tras el baño, y muchos días no le debe de gustar mucho porque chilla que no da gusto verle. Estará reventaico. Y, normalmente le baña y reboza el Santo sénior que no fue al taller porque estaba currando así que, al final, es un masaje inventing. Pero vamos, que el frotifroti no se lo salta porque dice que le encanta, que es tan suavito, que tiene un culito...

Nos recomendaron utilizar aceite de almendras de primera prensa. Se puede comprar en farmacias que elaboren fórmulas magistrales, pero también lo venden ya embotellado. Lo hemos comprado de las dos maneras y la segunda opción, ya hecho, nos salió bastante más barata, siendo exactamente lo mismo.

Lo bueno es que no lleva nada de nada así que es estupendo para la piel y si se chuperreta las manos, que se las chuperretean, no pasa niente. Yo lo uso también después de ducharme. Una vez al mes, que es cuando tengo tiempo y/o ganas, eso sí.

Los movimientos tienen nombres a cuál más raro; yo no sabía me hablaban de masajes o de tipos de sustancias psicotrópicas. Que si vaciado sueco por aquí, que si I love you, que si sol y luna...

Nos sentamos con las piernas abiertas en el suelo con el bebé en pelotillas sobre un cojincito. Había allí un Nacho Vidal en potencia. ¡Qué impresión! Y, tras pedirle permiso (juas, juas yo es que soy muy poco mística), empezamos por las piernas y fuimos ascendiendo por su cuerpecito serrano. El niño, como ya he dicho, ni puñetero caso. Ahora, el día que está de buenas, sigue mucho más el rollo.
Hay que tener cuidadín con los escapes, máxime si es un niño, ya que apunta con la pistolita y puede llegar el asunto hasta el techo, pasando por tu boca. En el taller, nos dieron un empapador que El Músico, consorte de la Valenciana (mi amiga preñil) y único varón presente en la sala, se encargaba muy amablemente de ir acercando a cada una de las madres cuando sus querubines se meaban de gusto se hacían pipote. En casa le ponemos sobre el cambiador que está cubierto de una especie de sábana bajera de felpita y con un cambiador desechable encima. No es que necesitemos tanta logística para el asunto, es que siempre le cambiamos sobre toda esta parafernalia (si hay cacota y se mancha algo se mancha el desechable y la tela de felpa es para que no esté su piel delicada sobre el plasticucho frío y pegajoso).

Para bebés con gases es muy bueno al parecer; ahora bien, como prevención. Por lo visto cuando un bebé está pedorro no hay que hacer esos movimientos (existen otras opciones como ponerlo con su barriga sobre nuestro antebrazo -postura del tigre-, flexionar sus piernas hacia su pecho, portearlo mientras paseamos...)

Aquí os dejo una guía con los movimientos de masaje infantil. Son los que a mí me enseñaron. En cualquier caso, creo que ponerle aceite, para hidratarle la piel, y manosearle, hablarle y cantarle con mucho cariño es estupendo aunque no lleve ningún nombre de herbolario. La Valenciana me pasó un PDF similar que, si alguien está interesado se lo puedo hacer llegar (si lo encuentro).

¿Habéis practicado el masaje con vuestro bebé? Y, si no ¿os animáis?

Nueve besos y un abrazo.