domingo, 31 de agosto de 2014

Viajar en avión


Viajar en avión con un bebé no es tan complicado como podría parecer. Hablo de un vuelo nacional, de punta a punta pero nacional. Creo que la histeria materna/paterna es el primer factor a tener en cuenta porque hay momentos en los que desearías haberte quedado en el sofá de tu casa.

Vamos camino al aeropuerto; el segundo vuelo de El Santo. En el primero fuimos los dos solos, en amor y compañía. En este hay otras dos manos más; por suerte El Santo Sénior viaja con nosotros está vez.

Mierderconsejos para volar con un bebé
(los que llevan asterisco especialmente indicados para voladoras solitarias) -completados a la mañana siguiente con las actualizaciones del vuelo al que nos dirigimos-



-Don't panick. . Sobreviviréis por muy mal que se dé. Incluso si vas más sola que la una. No eres la primera madre que vuela sola
-*Pide ayuda cuando lo necesites. Que no te de vergüenza. De todas formas, la gente es súper solidaria con una madre solateras y siempre hay alguien que te coge el carro, al niño, los zapatos si te vas sin ellos porque te los has tenido que quitar en el arco de seguridad...
-Llega con más tiempo de lo habitual al aeropuerto; aunque no surja una caca inoportuna, si llevas portabebés para el coche puede que tengas que facturarlo como equipaje especial en otro mostrador. A mí me llevó El Santo sénior; maleta de 23 kilates, carro con capazo y huevo del coche era too much para mí. Aunque con El Niño en la mochi y huevo incrustado en el capazo hasta podría haberme apañado. Así de bruta soy.
-*Mochila portabebés (no a las colgonas) tu fiel amiga. Al llegar a la puerta del avión, adiós al carrito. Para plegarlo, si lo tienes que hacer sola, para poder coger la bolsa del niño y tu bolso, para llegar al asiento sin hacer malabares... Y en el camino inverso más aún ya que tendrás que coger la maleta y el carrito.
-A veces el carrito sale por otra cinta de equipaje. A veces. Y parece que es un misterio porque nadie te sabe decir si saldrá con las maletas o se dará un garbeo más conociendo el aeropuerto. Es cuestión de esperar a que se pare la cinta y entonces hacer un Indiana Jones en busca del carrito perdido.
-Pañal cambiado y pis materno/paterno hecho antes de subir al avión
-En despeje y aterrizaje, para evitar el taponamiento de oídos, teta al canto o, en su defecto, bibe. Si se le taponan es probable que esté muy molesto y, por tanto llore y, por tanto te odie todo el avión.
-Con respecto a la documentación, hay compañías que no aceptan libro de familia. Yo, como no lo veía claro y no quería llegar al aeropuerto y que me mandaran a mi casa, le hice el DNI a El Santo. Unas risas hacerle la foto sujetándole disimuladamente la cabeza cual muñeco de ventrílocuo.
-*TODO lo que necesites durante el vuelo, mételo debajo del asiento delantero para tenerlo a mano.
-Misteriosamente, los bebés viajan en el asiento central. Lo más mierder. Ni puedes salir bien, ni tienes el espacio extra de ir en ventanilla. Así que,  si viajáis dos, el que vaya a llevar al bebé encima, que se siente en la ventana. Evitarás patadas al compañero de asiento (glups).
-Que el bebé esté descansado. Se oye por ahí que lo suyo es que esté cansado para que se duerma. Discrepo. Si está agotaico se pondrá nervioso, llorará más y le costará más dormirse. Más odio de tus compañeros de viaje.
-Llevar algún juguetito, sobre todo según vaya creciendo el pichón en cuestión. Aunque, por supuesto, lo que le molará será coger las instrucciones en caso de accidente.
-Embarque preferente no, embarque preferente caquita. Se supone que entras antes por viajar con niños para facilitarte el desembarco de Normandía que supone. No le veo mucho sentido más allá de no esperar la cola (cuando no era mother tampoco la hacía; esperaba sentada hasta poder pasar) ya que, a lo tonto, estarás sentada con tu pequeño al menos 15 minutos mientras el resto de torpes se sientan. Y encima torrándote tú y el niño. Lo que me recuerda...
-Lleva una muselina. Antes del despegue el avión es una sauna (más con un niño pegado) pero a veces se les va un poco la mano con el aire y se pasa de sudar a tener un poco de rasqui.

Por supuesto Sophie iba con nosotros.

Y, por ahora, esos son los trucos que nos han venido bien en estas, las primeras vacaciones de El Santo. No nos ha ido mal así que no hemos pensado en que El Santo viaje así:


TO BE CONTINUED