lunes, 4 de agosto de 2014

1 de agosto: día de la lactancia materna

1 de agosto, día de la lactancia materna, proceso que tuvo un inicio más que complicado para El Santo júnior y para mí; pero de eso ya habláremos otro día. 1 de agosto decía. Y la gracia hubiera sido publicar esto ese día. Pero... hay un bebé de cinco meses de por medio y llegó el día 2, y el 3 y ya estamos a 4. Y también llegó mi felicidad, El Santo sénior. Suena cursi pero ahora mismo, además de por el amor que le profeso, es mi alegría por compartir a El Santo júnior, sobre todo en sus horas bajas. Que son las menos pero, después de 12 días ejerciendo de madre soltera (mi máxima admiración para ellas; siempre lo dije pero ahora más que nunca lo pienso) se me estaban amontonando. Pero ya terminó de levantar el país y ocho horas después de salir del curro ya se había cruzado la península cual ardilla de árbol en árbol y podíamos achucharnos los tres. Pero, al tema, la lactancia materna.
Ayer estuve en el dentista en la clinica Corbal, visita fructífera donde las haya, sobre todo para la cuenta del dentista, pero se paga besado porque son unos hachas, de trato súper agradable e inspiran mucha confianza porque destilan profesionalidad y seriedad; fructífera porque aprendí un par de cosillas con las que estoy preparando otra entrada. Y buscando información y leyendo cositas para ella encontré algunos aspectos ventajosos de la lactancia que yo creo, no se suelen comentar mucho o por encima. Se habla de los anticuerpos que recibe el bebé que le protegen de infecciones, de cómo la lactancia puede prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad, del consuelo y la sensación de seguridad que da el pecho al pequeño... Pero poco se menciona el beneficio sobre el desarrollo de la mandíbula , de la musculatura oral e incluso sobre la respiración nasal. Ojiplática me he quedado. Si es que, con la tetuela, todo son ventajas. Encontré la información en la página aquí.

Parece ser que muchos bebés nacen con la mandíbula pequeña en comparación con el maxilar superior. A El Santo júnior le pasó. El Parrino lo comentó en varias ocasiones y nosotros nos reíamos de él en plan "este jovenzuelo no sabe de bebés" e incluso le castigábamos con el látigo de nuestra indiferencia. Bueno, pues resulta que la succión que realizan los bebés al mamar hace que se proporcione el tamaño al avanzar la posición de la mandíbula. A nosotros ya nos comentó después el maravilloso pediatra Runner (del que también hablaremos más adelante) que alrededor de los dos meses El Santo dejaría de parecer un vejete sin dentadura postiza. Y así fue. Lo que en un principio pareció entorpecer la lactancia salió beneficiado con ella.
Otro aspecto del que se habla en la página es de como los músculos que se ejercitan al mamar se desarrollan, previenen futuras malas mordidas, así como problemas al tragar y facilita que el paladar adquiera una forma correcta así como una correcta respiración nasal. En definitiva, la lactancia es fantástica para que el bebé adquiera una adecuada respiración, para un buen desarrollo de la boca y de la mordida así como para que aprenda a tragar. Después de todos los esfuerzos y penurias pasados para conseguir establecer la lactancia, da gustito descubrir una ventaja más.

Nueve besos y un abrazo.