miércoles, 30 de julio de 2014

Así empezó todo

Así empezó todo; con una boda maravillosa. 
Nunca he sido una niña que soñara con el día de su boda, con su traje de novia ni cosas por el estilo. De hecho, toda la parafernalia que rodea al mundo bodil me daba bastante pereza y no quería gastarme un pastizal en el disfraz, que es lo que para mí era un vestido de novia. Pero decidimos dar el paso, sin mucha emoción por el día, sino más bien por lo que representa. Si bien es verdad que los sitios elegidos emocionaban porque eran una pasada. Afortunadamente, dado que nos casábamos a 1.000 kilómetros de donde vivimos, contamos con la inestimable ayuda de mi padre, el Wedding Planner. ¡Qué gusto, qué organización, qué gestión! El día fue espectacular  y lo pasamos genial. INDESCRIPTIBLE. Pese a tener ya una considerable resaca del día anterior acabamos en la playa hasta las 9 de la mañana. Y llevados por la emoción de la boda y del viaje, volvimos con un regalo en forma de embrión. Quizá sea cierto que los niños vienen de París. ¿O tal vez de isla Mauricio?


Nueve besos y un abrazo.