domingo, 28 de diciembre de 2014

Las vacaciones (con hijos) no existen

Las vacaciones (con hijos) no existen; son los padres.
Eso no me lo niega nadie. Ni siquiera cuando eres no padre y vas dando, o al menos pensando, lecciones crees que las vacaciones con hijos son tales. 
Cuando son bebés, porque no duermes y, además, madrugas. Amén de que tienes un ser hiper dependiente 24/7. Cuando no son tan bebés porque, probablemente, sigues sin dormir y madrugando. Supongo que la dependencia va disminuyendo pero, según crecen van necesitando más actividad, más planes. Y no precisamente coinciden con los más apetecibles para los adultos.


vacaciones sin hijos


Sé de buena tinta que muchos padres temen la llegada de las vacaciones, que prefieren estar trabajando a con sus polluelos. Sin llegar a ese extremo, creo que pasar algún rato o días sin ellos debe ser lo máximo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Crónica de una función navideña

Crónica de una función moñer a más no poder es la que me dispongo a escribir.

13 de noviembre: nos llega una nota de la escuela infantil diciendo que, si queremos, van a hacerles una fotos monas allí, que podemos disfrazarle de pastor o ponerle arregladito. Pensamiento materno-pocofilial "qué pereza; se las hacemos vestido guapo y punto".

9 de noviembre: para la función de Navidad hay que disfrazarle de pastor. Pensamiento materno-pocofilial "qué pesadez con el disfraz de pastor; y ahora, a ver de dónde lo saco"

23 de diciembre: función de Navidad. Pensamiento materno-muuuuyfilial "muero de amor, no puedo con mi vida, le adoro, es el mejor, qué pastor más precioso, qué gran artista navideño" y demás ñoñeces varias.

CÓMO CAMBIA LA HISTORIA. Y es que...

domingo, 21 de diciembre de 2014

El drama de la talla. (Pies, para que os quiero II)


El drama de la talla no es ninguna tontería. Por dos razones. La primera: es fundamental elegir el tamaño de zapatos adecuado ya que una talla pequeña puede causar trastornos en el desarrollo de los pies.Y, la segunda, comprar zapatos puede convertirse en una batalla campal: bebé que da pataditas flamencas haciendo imposible meterle el zapato, niños que corren por la tienda negándose a probarse nada, madres haciendo la prueba de niño-mueve-el-dedo-gordo...

La dificultad radica en varios aspectos. Por un lado, los peques no saben decir si el calzado les queda bien o no. Por otro, los pies, al igual que el resto del cuerpo, no crecen siempre al mismo ritmo; puede haber momentos en los que crezcan mucho y otros en los que no. Puede ser necesario cambiarles de zapatos cada tres o cuatro meses en sus primeros años de vida. Cuenta bancaria, tiembla.



En esta entrada hablábamos de cómo elegir correctamente unos zapatos. Los Mierderconsejos de hoy van en la misma línea pero nos centramos en la talla:

jueves, 27 de noviembre de 2014

9 meses y 1 día después, de nuevo. (Recopilatorio de un año y medio de mi/s vida/s)

Nueve meses y un día después. De nuevo, hoy, 27 de noviembre de 2014.


Todo empezó el 25 de mayo de 2013, como conté en esta entrada, con una boda preciosa vivida con una intensidad que nos sorprendió tanto a El Santo sénior como a mí.

lunes, 24 de noviembre de 2014

25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género.

El 25 de noviembre es el día internacional contra la violencia de género. Lo fijó la Organización de Naciones Unidad, respaldada por sesenta países y se eligió este día porque fue en el que, desgraciadamente, las hermanas Mirabal fueron asesinadas por encargo del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1960. Patria, Minerva y María Teresa eran tres activistas que perseguían derrocar al caudillo.


En relación con este día se celebró el viernes 21 una jornada titulada "La violencia de género entre jóvenes. La influencia de las redes sociales". Más allá de los largos y rimbombantes discursos de diputados, delegados y demás (el curso lo organizaba la diputación de la ciudad en la que vivo y la delegación de Igualdad y Mujer), fue muy interesante. Lástima que se perdiera tiempo con "doy la palabra a la delegada de puturrúdefua"  porque esto le restó duración a las cuatro ponencias de los expertos allí convocados. Expertos que, por supuesto, saben más del tema que los políticos. Pero bueno. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Pies, para qué os quiero

Pies, para qué os quiero... Para que crezcáis sanos y fuertes, para que ayudéis a El Santo a gatear, a caminar, a correr, a saltar, a pisar charcos, a hacer deporte, a hacer piececitos cuando se enamore...
No nos fijamos mucho en los pies, a menos que huelan a queso de gruyer, cosa que por cierto le ocurrió, para nuestro espanto, a El Santo una época de muy bebé. Poquito miedo pensando que si le cantaban así en ese momento en su adolescencia tendríamos la Traviata en casa. Pero, por lo visto, es por el torrente hormonal que le quedaba del periodo de antes de mudarse al mundo exterior. También caemos en que existen cuando son feos; de ahí la expresión, que me encanta, de ser más feo que un pie. O cuando son ideales, cosa que creo que solo ocurre cuando son pequeñitos. Y, cuando más caso se les hace, cuando duelen y salen durezas, callos y demás lindezas. Pero, por lo demás, poca cuenta se le echa a esta parte tan importante de nuestra anatomía, que nos sostiene y permite movernos. Así que, para prevenir futuros inquilinos de nombre juanetes y otras obras de arte, debemos empezar a cuidarlos desde la más tierna infancia.


Hada madrina (de El Santo), nació con los pies chunguichungos y tuvo que someterse a numerosas operaciones pese a las cuales, tiene dolor prácticamente a diario. El tema estético es lo de menos. Fue ella la primera persona que me comentó que, al enano, nada de zapatos, que el pie tiene que crecer y desarrollarse. Yo, ni idea tenía, como de prácticamente todo lo relativo al mundo bebil.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mala madre-buena madre

Mala madre-buena madre, que debate más manido.  
Sí, es cierto, hay cosas buenas y malas objetivas pero, en la crianza, hay mucho de subjetivo. Lo que para uno es adecuado para otro es terrible. Pero, claro, la situación, la historia detrás de cada madre y de cada hijo tienen mucho que decir.
Siempre es más fácil criticar hablar, cuando a uno le pilla lejos, cuando es el hijo de otro o cuando no tenemos hijos.
Creo que nos falta mucha empatía para intentar ponernos en los zapatos de otras madres en lugar de criticar lo que hacen. Y también nos falta seguridad en nosotras mismas, instinto y confianza.
Cada madre libra su propia "batalla": trabajo dentro y muchas veces fuera de casa, mimos a nuestros pequeños, quebraderos de cabeza para que lleven una dieta equilibrada, organización de tropecientas cosas, escaso tiempo libre, prácticamente nulo cuidado de una misma más allá de procurar cortar los mejillones en que pueden terminar nuestros dedos y lavarnos las descuidadas greñas (ir a la pelu es un extra). 

lunes, 10 de noviembre de 2014

La caja de vida

La caja de vida es la típica ñoñada que quería hacer, pero no como la he hecho.
La idea era ir guardando sus primeras cosas relevantes o graciosas. Como no tenía una caja lo suficientemente grande a la par que mona, he estado guardando cosillas por aquí y por allá. Un desastre. Su primer billete de avión lo tengo deslocalizado ya. 
Pero, con el típico síndrome de Diógenes que me caracteriza a veces (porque otras me entra agobio y arraso tirando cosas sin mirar, literalmente, atrás porque si no me entra una especie de idiotez recubierta de pena que hace que no deseche cosas de hace un lustro) ha surgido la Caja de vida 2.0 
Resulta que iba a tirar la cajita monísima en la que venía un mordedor de nuestra querida Sophie la jirafa. Procuro, si no le veo la utilidad en el momento, tirar lo que sea que tenga entre manos. Pero, en estas, se ha conjugado en mi cabeza el trinomio caja con ventana transparente-whasi tape de mis amores-foto. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Currando, me paso el día currando


Currando, me paso el día currando... Sí, como la canción de Alaska pero en versión mucho menos molona. De hecho, son las 22 horas de un domingo previo a un día festivo (oleoleole) y aquí estoy, mientras El Santo sénior mete un pizza en el horno, cerrando el correo del trabajo y abriendo el blog. Blog que tengo abandonado porque no me da la vida para más. Conciliar trabajo y familia más o menos pero ya trabajo, familia y ocio personal...
madre-trabajadora-conciliacion

No me quejo (bueno sí, pero no aquí) porque tengo un horario muuuuy bueno (excepto el lunes pero en horas de trabajo son ocho y media así que tampoco pasa nada) y muy pocas horas de trabajo presencial. Y, he aquí el "problema".

viernes, 24 de octubre de 2014

Masaje infantil


Masaje infantil, una buena forma de conectar con tu bebé, decía la persona que impartió el taller al que acudimos cuando El Santo contaba con  cuatro meses. Pero, él no debía pensar lo mismo ya que pasó de mí prácticamente las dos horas que allí estuvimos. Yo, entregadísima, frota que te frota, pidiéndole permiso y todo para darle gustito, tal y como se nos indicó, y él mirando para todos lados menos a mí. Parecía la niña de El Exorcista de tanto como giraba la cabeza para observar lo que había por allí. En realidad, me sentí mal. Ya sé, ya sé que él no lo hizo queriendo pero ¡es como si te hicieran el vacío! Supongo que viviré esa sensación con él muchas veces más y que llegará un momento en el que sí lo haga intencionadamente. Con lo que me ha costado parirle.



La AEMI (asociación española de masaje infantil) define esta práctica como una técnica para comunicarnos con el mundo corporal y emocional del bebé. La verdad es que, aunque suene un poco jipi, es así, en el sentido de que no es solo toqueteo; también le cantas, miras, sonríes, hablas. Ofrecen talleres gratuitos para familias así que si estáis interesados mirad las fechas.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Cinco recuerdos de este verano

Cinco recuerdos de este verano es el último post de 39 semanas, blog que me rechifla, tanto por su contenido como por su continente (vaya ilustraciones se gasta Esther Gili).
Y, como este verano ha sido especial, por totalmente diferente al ser el primero con El Santo júnior en nuestras vidas, me han entrado ganas de escribir mis cinco recuerdos.



1. Mirar a El Santo y  tener ganas de llorar, y no de amor/ y sí de amor. No ha sido el mejor verano de mi vida. Pues sí, honestamente y pese a haber tenido un hijo, no lo ha sido. Cualquier madre sabe que los comienzos son duros. Además, El Santo casi pierde su apodo porque estuvo regulero (regulero nivel santo, eso sí). Probablemente estar hasta ocho adultos conviviendo en un mismo espacio no ayudara a que estuviera muy tranquilo. Y me tenía muy mal acostumbrada, tan tranquilito él. Y a esto hay que sumar que es que mis vacaciones anteriores a la maternidad, eran muuuuy estupendas. Estaba un poco desquiciada, para que nos vamos a engañar; y él yo creo que también, sumidos los dos por el cansancio. Pero, por supuesto, los momentos madrastra eran eso, momentos. Y la sensación de amor creciente era mi sentir mayoritario así que también le miraba y me emocionaba y alegraba.

martes, 23 de septiembre de 2014

Handwriting Tag

Handwriting Tag es una iniciativa internacional, muy curiosa ya que es analógica en el mundo digital. Se trata de descubrir cómo es nuestra letra escribiendo una nota a mano respondiendo a seis preguntas. La versión en castellano la ha creado Zena y a mí me han invitado a participar Mark y su mamá Vanessa a través de su chulísimo blog El chupete de Mark ¡Muchas gracias! Por cierto muy original lo que han hecho... entrad si queréis verlo.
¿Las preguntas?
1. Tu nombre
2. Nombre de tu blog
3. Frase favorita
4. Canción favorita y quien la canta o toca
5. Tres palabras que te definan
6. Lo que siempre has querido decir y nunca lo ha hecho (puede ser a alguien o a ti misma)
7. Invitar a 4 blogs a hacerlo
Y he aquí mi nota, mi letra y mis respuestas.



Lo transcribo, que estamos ya muy digitalizados e igual la foto no se ve bien.

1. Tu nombre: Nu
2. Nombre de tu blog: www.nuevemesesyundiadespues.blogspot.com
3. Frase favorita: El tiempo todo lo cura
4. Canción favorita y quien la canta o toca: millones pero, si tengo que elegir, 69 police de David Holmes.
5. Tres palabras que te definan: esto lo he personalizado un poco porque he puesto tres positivas y tres negativas. Las buenas: positiva, curiosa y guasona. Las menos buenas: exigente, desordenada, cabezota.
6. Lo que siempre has querido decir y nunca lo ha hecho (puede ser a alguien o a ti misma) (gran cagada hacerlo en amarillo que no lo leo ni yo que lo he escrito. Parezco Rajoy): suelo decirlo todo; aunque sea de forma sutil, lo suelto. Solo me muerdo la lengua en el curro.


Y aquí mis nominados:
Mamas & Kids
Monstruua
El rincón de IreneMore
Contras y pros


Nueve besos y un abrazo.

martes, 16 de septiembre de 2014

El No parto. Capítulo V. El parto. Y, al fin, llegó él.

Y, al fin, llegó él. Después de que ya casi estuviéramos tocaba empezar a empujar. Si te apetece, escucha Here comes the sun mientras lees. Es la canción que nos acompañó ese día.


Llegó todo mi público, a saber: ginebuenorra, gineburrocheri, matronaencantadora, gineanodino, estudianteconcaradepardillo1, estudiantecon caradepardillo2, matronannoreconocida. Una feria. Y sin entrada ni nada. Antes de entrar en faena y mientras la cama mutaba cual transformer para convertirse en potro de tortura le comenté, ahora a la ginebuenorra, que lo de empujar no lo tenía muy claro. Me dijo que no me preocupara, que empujara como si quisiera hacer caca, algo complicado cuando estás en modo Rambo-nosientolaspiernas. Y dejó caer que sí, que me haría cacotas, que no me diera apuro. Juas, juas, juas. ¿Apuro? ¿Después de que me hubiera metido mano medio hospital, de llevar tres días ingresada y diez horas en paritorio y de tener un público que ni la Pantoja? El pudor lo dejé cuando me puse el camisón ideal al llegar al hospital.
Tras uno o dos pujos, matronaencantadora me dijo cariñosamente que "ahora una horita de empujar no te la quita nadie". ¡Aaaaahhhhh! ¿Una hora así? ¿En serio? Que paren que me bajo. Pensado, no parece tanto, pero haciendo el esfuerzo...

domingo, 14 de septiembre de 2014

El No parto. Capítulo IV. ¡Ya casi estamos!


El parto debía estar próximo. Es que no quedaba otra ya después del chute malo. Y, si no, a abrir barrigota. Había indagado, aunque no querían soltar prenda, sobre cuánto tiempo me dejarían antes de abrirme en canal. Hasta doce horas entendí. Vamos, desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche tenía de margen. Y, cuando me pusieron el chute bueno eran alrededor de las 12.
El chute bueno, es muuuuy bueno. Lógicamente mejor es tener un parto mega rápido en el que se te caiga el niño y no de tiempo a poner la epidural. O tener los huevos ovarios de aguantar el dolor y la tensión emocional. Lo de levantarte por tu propio pie después de parir debe molar mucho. Pero, a falta de pan, buenas son tortas. Lógicamente, en un parto inducido no veo yo la posibilidad de hacerlo a pelo. Así que nada, a disfrutar me dije. Y me casqué unos siestorros que El Santo sénior flipaba. Le mandé a comer por ahí pero el tío estaba agobiado y como que iba y volvía y no terminaba de llegar a un sitio para comer porque le daba cosa llegar y que su hijo ya estuviera en este mundo sin haberlo visto él. ¡Aaaay! Lo pienso ahora y me muero de la risa. Finalmente se metió un menú entre pecho y espalda. Precisamente lo recordábamos hoy que hemos estado por la zona. "Aquí desayunaba yo todos los días unos tostadones..." me ha dicho. Tengan en cuenta que a estas alturas de los capítulos es miércoles, aún no hay rastro de El Santo júnior, y llevamos desde el lunes en el hospital. Era importante desayunar bien.

Desde el primer momento íbamos radiando cómo iba la cosa en paritorio. Radioparitorio éramos. Estábamos muy tranquilos, pero parece ser que no conseguimos transmitirlo. O más bien, que cuando no estás donde se está cociendo el asunto no te haces a la idea y todo son paranoias y fantasmas sobrevolando. Mis suegros se plantaron en el hospital a las seis de la tarde. Sin decir nada, sin saber por qué ni para qué. Tal y como llegaron se debieron de ir. Vamos, que si llega a nacer en ese momento El Santo ni se enteran. Mis padres pasaron la tarde en el hotel viendo la tele de la manita, sin hablar, acojonaos. El hada madrina, cuya madre era mi gine y por allí andaba, les mandaba información veraz, que por supuesto mi madre no se creía. "¿Cómo que todo va bien si lleva tropecientas horas en pariotorio?" pensaba. Y mi padre, "esto es síndrome del recomendado". Muy divertido todo. Lo mejor es que no haya NADIE en el hospital. Si no, a lo que llevas encima, de dolor o de emoción o de lo que sea, se suma el tener que estar pendiente de los visitantes. Solo puede entrar una persona en paritorio, y siempre la misma. No tiene sentido estar no sé cuántas horas esperando y cargar al acompañante con el papel de reportero entrando y saliendo.



La cosa parecía que empezaba a marchar tras un par de horas del chute bueno. La matrona, que era encantadora, me hizo un metemano y dijo que estaba dilatando bien. Pasó por allí una ginecóloga buenorra (rubiaca con ojazos) explicándoles a unos estudiantes de medicina con pinta de pardillos lo que por allí acontecía. Les enseñaba cómo funcionaba la monitorización del bebé y hasta yo sabía más que ellos. Tanto "bajar a monitores" es lo que tiene, que te sacas la especialidad en dos tardes.En definitiva se trata de controlar los latidos del corazoncito del bebé y las contracciones de la madre. Me preguntó la gine buenorra que si cuando empezara el cotarro podían venir a verlo (por verlo me refiero al potorro, claro). El Santo sénior puso cara de no way, qué horror. Yo le dije que si no estaba muy nerviosa no me importaba. Entiendo que la gente tiene que aprender y como pudor ya no me quedaba ninguno pues...
Al par de horas seguía en ruta el tema y, poco después escuché "esto va muy bien; vas a parir fenomenal porque tienes mucho espacio (debía ser un agujero negro aquello o algo). Vamos a esperar a que el bebé baje un poco. A ver, papá, ven a verle la cabeza (glups)" De nuevo me muero de la risa al pensarlo ahora. No solo no bajó, sino que no salió.
En un momento dado, no recuerdo muy bien cuando, los latidos de El Santo bajaron. Las contracciones eran muy fuertes para él. Allí estábamos, sin saber nada más que bajaba la frecuencia cardiaca que, si no recuerdo mal, debe estar entre 120 y 160 latidos por minuto. Y ves que en la pantalla el numerito baja cada vez más... Matronaencantadora vino y hubo que quitar oxitocina un rato. Cuando el niño cogió energía, chute malo de nuevo. Qué palizón. Y, para vigilar mejor el latido fetal y llevarnos más aprendizaje sobre partos, pasamos de monitorización externa (el cinturón o correa que también por ahí le llaman), a interna, de la que no había oído hablar en mi vida. Se trata de colocarle un electrodo al bebé en la cabeza. Gustito no da, pero tampoco es doloroso. En comparación con lo que te va a salir por ahí, no es NADA.



Pasaron varias horas y a mí se me  había dormido el culillo. Estupendo por lo visto porque significa que el bebé está bajando, pero debía estar muy a gustito dentro porque la cosa ya no fluía tanto.
Ya  habían parido todas las mujeres que habían ingresado, lo que tampoco me animó mucho. Ya llevaba todo el día oyendo los primeros lloritos de no sé cuántos bebés. Y, qué significa que seas la última, que tu parto se convierte en una feria porque todo el personal no tiene nada que hacer. Hagamos recuento: ginerubibuenorra; gineburrocheri (el cheri, jefe de guardia), gineanodino, matronaencantadora, estudianteconcaradepardillo, estudianteconcaradepardilla, matronanoreconocida, El Santo sénior, la que suscribe y el que no salía; cosa que tampoco me extraña; yo creo que le entró pánico escénico al angelito. En total, contando con los protagonistas, éramos siete personas.
Estuvimos un ratazo de conversación-cotilleo-cachondeo con la matrona. Le dije que yo ni papa de empujar, que a mí en el cursillo de preparación al (no) parto lo que me habían dicho las que lo impartían es que no creían en la respiración (colapso cerebral) y que las contracciones eran oleadas, que era dolor de vida y blablabla. Hicimos un par de pruebas y no debo haber nacido para parir porque se me daba regulín regulán. Las horacas con la epidural que hacían que mis piernas parecieran de otro tampoco ayudaban. El gineburrocheri dijo que  "mucha epidural" y cuando le dijeron que no sé qué estaba bien dijo "bueno, bueno, más bien aceptable". De ahí lo de burro, por poco tacto más que nada. Ya le dije, que así mucho no me motivaba. Debía estar en buenas manos, pero no en delicada psicología. También escuché "ella tiene que empujar más". Y yo pensando, eeeooo, que os estoy oyennndo. Pero, vamos, que yo iba a darlo todo así que me daba un poco igual.
Total, que yo creo que por aburrimiento ya y porque se acababa su turno, me dijeron que a empujar...

¿Será fácil la cosa? ¿Saldrá saludando al público presente?
¡Mañana lo sabremos! (que esto ya es muy largo)


Termina la historia en el capítulo V aquí


Nueve besos y un abrazo.


martes, 2 de septiembre de 2014

El NO parto. Capítulo III. El chute

Imagen tuneada tomada de http://www.freepik.com/free-vector/doctor-characters-pack_738193.htm

El chute malo (oxitocina) se venía haciendo cada vez más presente ya que, en el Capítulo II, Y se hizo de noche, y de día, se volvió a hacer de noche. Otra vez. Martes por la noche. Tras tres metemanos con sendas pastillas pontedeparto a lo largo del día, la cosa no progresó. Nada. Pero, aún quedaba esa noche y, quién sabe, tal vez todo arrancara de forma natural. Juas, juas, juas.
Viendo que no pasaba nada de nada, que no tenía ni media contracción, ni un pedete que confundir, nada, decidí que lo más inteligente era dormir como el bebé que, AL DÍA SIGUIENTE, ya sí o sí, iba a venir al mundo. Sólo deseaba no volver a tener contracciones más falsas que Judas como había ocurrido la noche del lunes. A todo esto que yo pienso ahora que más líquido amniótico no salió (había roto aguas el domingo por la noche/madrugada del lunes), que yo sepa, porque siempre estaba seca. A ver si no era nuestro momento...
Dormí divinamente, como si no fuera a parir al día siguiente.
Por la mañana, me dieron unas roñosas galletitas y poco más y, venga, para paritorio. Así, sin más ni más. Me preguntaron por el nombre del heredero y yo pensando "si no lo sabemos aún... En fin, no se la voy a jugar al progenitor y diré el que él prefería, su miniyo". Ahora el tío todavía tiene la desfachatez de decir que a él le daba igual el nombre, con la chapa que dio (para el tema elección de nombre habría que hacer una entrada). A las 8 y poco de la mañana ya tenía mi vía puesta y la oxitocina corría por mis venas. Ya estaba El Santo a mi lado, que se tuvo que quedar fuera mientras me traqueteaban. Lo de la vía es un poco mierder porque ya no te puedes mover; bueno, sí, pero poco y mal. Y, las contracciones, duelen mucho más tumbada. En monitores, cuando tuve contracciones, pedí que me dejaran ponerme de lado, postura ya de por sí más cómoda con un barrigón de aquí a Lima. En paritorio igual, pero se me dormía más el lado del cuerpo sobre el que me apoyaba y, además, se perdían las pulsaciones de El Santo, cosa que no mola nada la primera vez porque no sabes por qué se pierden... Luego te recolocan el cinturón ese y listo. El cinturón yo lo sentía tal que así, inspirada por el combate de boxeo que sabía que me esperaba:

No estoy segura pero me lo invento: cinturón trofeo de campeonato de boxeo.

De hecho, creo que después de parir nos deberían dar uno de estos cinturones con todo lo que brille de oro. Así le podríamos pagar los pañales, la guarde, los libros, la carrera... a nuestros polluelos. Nos lo merecemos.

domingo, 31 de agosto de 2014

Viajar en avión


Viajar en avión con un bebé no es tan complicado como podría parecer. Hablo de un vuelo nacional, de punta a punta pero nacional. Creo que la histeria materna/paterna es el primer factor a tener en cuenta porque hay momentos en los que desearías haberte quedado en el sofá de tu casa.

Vamos camino al aeropuerto; el segundo vuelo de El Santo. En el primero fuimos los dos solos, en amor y compañía. En este hay otras dos manos más; por suerte El Santo Sénior viaja con nosotros está vez.

Mierderconsejos para volar con un bebé
(los que llevan asterisco especialmente indicados para voladoras solitarias) -completados a la mañana siguiente con las actualizaciones del vuelo al que nos dirigimos-


viernes, 29 de agosto de 2014

El No parto. Capítulo II. Y se hizo de noche... y de día

 Y se hizo de noche... y de día.
Imagen tuneada tomada de http://www.freepik.com/free-vector/doctor-characters-pack_738193.htm
El capítulo I, llegada y primer día de hospital concluyó con una duchita nocturna, tras haber pasado el día ingresada pero como una lechuga, con "dolores de regla, es decir, contracciones no reconocidas en aquel momento como tales, pero si sospechosas. No le dije nada a El Santo sénior para que no se hiciera ilusiones la criatura. Pero, poco a poco, fueron a más. Ya me visualizaba prácticamente haciendo pujos. Porque yo, con mi positividad habitual, por la mañana pensé que por la tarde empezaría la juerga y, no empezando, tenía claro que por la noche y ya, cuando empezaron las molestias, estaba pidiendo cita en el paritorio. Eso era lo suyo ya que el lunes, primer día, estábamos a verlas venir, esperando a que me pusiera de parto yo solita. Si no se daba el caso, al día siguiente comenzaría la inducción, con un medicamento que se "trabaja" el cuello del útero, ablandándolo y adelgazándolo (para ver si así empiezan las contracciones) y, si tampoco, el miércoles, tercer día de hospitalización, con chute de oxitocina en vena. Hasta que fui consciente de esto paso muchooo tiempo. No sé si estaba atontada o qué pero no tenía claro cómo iba a ser el proceso, qué me harían cada día... Me daba cuenta justo antes. Tampoco creo yo que me lo dejaran claro clarinete. En cualquier caso, hasta el miércoles no íbamos a llegar hombre.

jueves, 28 de agosto de 2014

El No parto. Capítulo I. Llegada y primer día de hospital

Hoy, día 26 de agosto, hace seis meses, llegó al mundo El Santo. Nos costó un poco a los dos. Tanto, que tenemos para contar el parto y el NO parto. Empecemos por el principio.
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Salía de cuentas el día 23  febrero. Fue un domingo chachipiruli en el que, como todos los momentos en que podíamos durante las últimas semanas, El Santo sénior y yo aprovechamos para estar todo el día en "las calles", que es lo que nos gusta: comer por aquí, copita por allá (eso él, claro, yo llevo sin catar el alcohol 15 meses: operación regeneración forzosa de hígado). Pero, ese día, no pasó nada. Bueno, rompió aguas, eso sí, un radiador que acabábamos de arreglar para que futuro neonato, El Santo, no se congelara en el baño. Qué mala leche me entró. Pero yo, nada, tan pichi. Y feliz, además. Me encontraba genial (unas semanas antes estuve hecha una piltrafa) y además no sabía si me tocaría incorporarme al curro solo por unos días antes de las vacaciones. Así que no tenía ninguna prisa. Y él menos, como comprobaríamos después.

lunes, 18 de agosto de 2014

Misterios del embarazo. ¿Cuánto dura?

Misterios del embarazo hay muchos. El primero es que ya en el primer trimestre de embarazo, te crees, al menos yo, que estás embarazadísima. Ya, ya. Ya te enterarás. Pero, si no se nota nada, ¿cómo te sientes tan preñi?
A mí, como fue totalmente inesperado, aunque una tampoco es tonta, me volvió un poco loca la noticia. Y, supongo que el torrente de hormonascabronas que campaban a sus anchas por mi cuerpo tampoco ayudaban. Todo el día llorando y durmiendo, ambas cosas inusitadas en mí, tía recia y culoinquieto donde las haya (todo fachada, je,je).
Además, la cosa no empezaba bien: había bebido, fumado y tomado antibióticos. Y, por supuesto, el ácido fólico, que se recomienda tomarlo meses antes de embarazarse, no sabía ni que existía. Me pilló más perdida que el ojo de un maniquí (Sabina dixit). Too much. Pero, vamos, no sé si hasta recomendarlo porque El Santo júnior ha salido de anuncio y más bueno que el pan. Otro misterio, qué fuerte es un embrioncillo de nada. Aunque, por suerte, hasta que se implanta, pasan unos días en los que no está recibiendo tu drogaina. Sobre cómo nos enteramos ya escribí. Cómo me lo tomé lo cuento ahora: mal, muy mal. Si hay que ser honesta, hay que serlo. No me hacía ni puñetera gracia. No sé por qué porque tampoco es que fuera un accidente. Fue un "vamos a intentarlo". Quién nos iba a decir que saldría al primer intento, recién casadicos, angelitos. Un misterio más que a veces sea tan rápido y haya otros casos en los que se tarde mucho o, desgraciadamente, no se consiga. 

En fin, que comenzaba un nuevo "submundo", como llama El Santo sénior a esos momentosaprendizaje: amueblar tu casa, organizar una boda, EMBARAZO, crianza... y lo que te rondaré, morena. El Santo sénior flipaba y decía que necesitaba cierto reposo para pasar de un submundo a otro.

Pero, el misterio por antonomasia, es lo que dura. Y no por largo, que también, sino porque lo primero que aprendes, aunque algo te suena claro, es que el embarazo dura 40 semanas, que no coinciden con los famosos 9 meses. 9 meses multiplicado por 4 semanas da 36 semanas. ¡Vaya estafa! Nooo. La clave está en que saber cuándo ovulas es un pelín complicado pero de la regla seguro que te acuerdas porque, en general, deja huella en forma de ibuprofeno ven a mí.

sábado, 16 de agosto de 2014

El diario del embarazo y del primer año de las criaturas

El diario del embarazo es una tarea pendiente que tengo. Sí, ya sé que El Santo nació hace cinco meses y medio pero... Me parece muy bonito para luego poder recordarlo. Quiero hacer un scrapbook con las ecografías y fotos de la barrigota. Tengo los materiales y hasta hice la portada. De hecho también tengo pendiente otro álbum, del mismo tipo, de nuestra boda y viaje de novios. En París compré el álbum, que es un cuaderno de anillas así como sellitos y otras cosas en una tienda en la que hubiera estado más tiempo que en el Louvre. Me flipan los artículos de papelería. Se llama Tout Noté y está en 35 Rue Jussieu  5th Arrondissement.
Tal vez lo que tendría que haber hecho es haber comprado uno prefabricado, sí, menos original, pero lo hubiera tendría terminado. Ahora he encontrado este, que me ha parecido muy chulo ya que tiene, además de espacios lacrimógenos para poner ecos y "plasmar sensaciones y recuerdos", consejos varios: médicos, prácticos, de belleza, dietéticos (porca miseria, quien los hubiera seguido en su momento)...
Me parece un regalo muy molón para una embarazada. Yo, entre que el primer trimestre me volví loca y no paraba de dormir, que el segundo empecé a trabajar y que el tercero seguía trabajando y luego de baja pero ultimando las chorradas que crees fundamentales para que nazca la criatura, no hice na de na.



jueves, 14 de agosto de 2014

Sophie la jirafa no va a la playa

Sophie la jirafa sigue de vacaciones; en el norte, a la frejca. Es afortunada. Lleva una vida ociosa solo interrumpida por los achuchones y lametones de su dueño. La llevan y la traen tan a gustito. Y, los últimos sitios que ha visitado son...
Esta foto es de postureo total porque la playa, este año, ni pisarla. El Santo jr manda. A El Santo sénior y a mí nos parece pronto para llevarle a ponerse rebozado de arena. Cumplirá seis meses el 26 de agosto. 
Ya sé que muchísima gente lleva a sus bebés a la playa y me parece estupendo. Pero para mí no. Que por qué:
  • No se les debe poner crema protectora hasta los seis meses, según los pediatras. Y por muy a la sombra que estén, están expuestos. 
  • Creo que, en general, no disfrutan de la playa hasta que son más mayores. Aquí, además, es como bañarse en el Polo Norte.
  • Me parece incómodo para ellos. En una toalla están fritos, más en las playas del sur de España, aunque haya sombrilla. En el capazo mucho rato no me gusta que esté y llevar el carrito a la playa debe de ser EL INFIERNO.

martes, 12 de agosto de 2014

Odontopediatría

Odontopediatría, new concept. Al menos para mí, ignorante total en este tema. Siempre pensé que los dentistas que trabajaban con niños simplemente tendrían más mano, arte y paciencia y que algo sabrían sobre piños infantiles pero creía que también trabajaban con adultos. Pero me he enterado de que no. Los odontopediatras se especializan para tratar a nuestros querubines, además de tener paciencia y valor porque no debe ser fácil meter mano en mini bocas y menos con plasta padres, que los habrá, como espectadores. Me lo ha explicado el Dr. Javier Viéitez Riestra, de la clínica Corbal, al preguntarle yo por un chisme, uno más, que compré para lavarle las encías a El Santo. Lo vi en un episodio de Bebé a bordo, en el que, por cierto, decían que a algunas embarazadas se les mueven los dientes. Me pasa a mí y me da un tetele después de mis dos años de ortodoncia y de la pasta gastada por el Wedding Planner. ¡Y qué grima notarlo! Tengo pesadillas recurrentes en las que se me caen los dientes. Bonita estoy. Total, que el Dr. Viéitez me ha derivado a su compañera la Dra. Marina Varela, odontopediatra. Y me ha llamado antes de irme para resolver dudas. Una pasada como te atienden todos en la clínica. (No son mis primos ni me hacen precio, que conste ;))
Lo que me ha explicado es que es importante ir limpiando y estimulando las encías antes de que comiencen a salir los dientes. Para ello se puede utilizar mi chisme, una especie de dedal de silicona o una gasa humedecida enrrollada un un dedo.


domingo, 10 de agosto de 2014

Sophie la jirafa

Las bondades de Sophie
Sophie la jirafa, el primer juguete que le compramos a El Santo jr. Si El Santo sénior no se la compra, revienta. La conocimos por unos amigos que se la compraron a su peque, Martina. Y nos hablaron de sus bondades multisensoriales ya que, al parecer, estimula los cinco sentidos: la vista, por el contraste de los colores; el oído, por su sonido, como los patitos de goma (maravilloso para pisarla o sentarse encima cuando El Niño está a punto de dormirse); el gusto, ya que es ideal para chuperretear y morder; el olfato gracias al olor de la goma (huele a vainilla); y el tacto porque es suavita y de un tamaño perfecto para ser agarrada.

sábado, 9 de agosto de 2014

And the Oscar goes to...

And the Oscar goes to...ME!

9 de la mañana; El Santo júnior ha dormido del tirón desde que El Santo Sénior y yo nos acostamos. Se ha despertado a las 8, ha mamado y ha planchado la oreja, literalmente, de nuevo. Esta maravilla solo se ha visto interrumpida por el berreo de mi sobri de tres años a las 7 de la mañana. Me doy con un canto en los dientes. La casa está en silencio, cosa inaudita dada la cantidad de personas que convivimos en ella; y las que están por llegar. Y me recibo un comentario en mi última entrada. Se entenderá que solo que te comenten cuando eres una blogger incipiente hace mucha ilusión. Tonterías del ser humano eso de que nos hagan casito. Pero, no es solo eso; resulta que me nominan a un premio, el One Lovely Blog Award. ¡Si es que hasta el nombre es mono! 

Como no tenía ni papa de qué era, lo he googleado. Resulta que se trata de un reconocimiento de un blogger a otro para dar a conocer los blogs de otras personas. La verdad es que me encanta la idea porque, además, me ha permitido conocer el blog de Mamá sin red, que ha sido mi Nominator, que tiene un blog reciente la mar de chulo y a la que doy las gracias desde aquí por mi premio.
Procedo a mi discurso de agradecimiento en forma de respuestas al cuestionario de rigor que conlleva este premio.

jueves, 7 de agosto de 2014

Así nos enteramos

Así nos enteramos, con una prueba de embarazo baratucha hecha a escondidas. Poco de película romanticona.
A la vuelta de la honeymoon tenía ya el presentimiento y me notaba raruna, raruna; fundamentalmente caliente, como un poco febril, y con molestias barriguiles no asociables con nada.
La tarde del mismo día en el que tenía que venir mi amiga mensual, ausente ya desde hace catorce meses y medio, lo vi claro. Varias horas de reunión en el trabajo y yo no hacía más que pensar "en cuanto acabe, cojo el coche, me fumo un piti, que me veo que es el último, y voy a la farmacia a comprar una prueba de embarazo". Y eso hice. Una vez en casa, esperé a que llegara el Santo sénior y a tener ganas de hacer pipí. Pero me callé más que la h y me hice la prueba a escondidas, esperé el resultado a escondidas y flipé a escondidas.

lunes, 4 de agosto de 2014

1 de agosto: día de la lactancia materna

1 de agosto, día de la lactancia materna, proceso que tuvo un inicio más que complicado para El Santo júnior y para mí; pero de eso ya habláremos otro día. 1 de agosto decía. Y la gracia hubiera sido publicar esto ese día. Pero... hay un bebé de cinco meses de por medio y llegó el día 2, y el 3 y ya estamos a 4. Y también llegó mi felicidad, El Santo sénior. Suena cursi pero ahora mismo, además de por el amor que le profeso, es mi alegría por compartir a El Santo júnior, sobre todo en sus horas bajas. Que son las menos pero, después de 12 días ejerciendo de madre soltera (mi máxima admiración para ellas; siempre lo dije pero ahora más que nunca lo pienso) se me estaban amontonando. Pero ya terminó de levantar el país y ocho horas después de salir del curro ya se había cruzado la península cual ardilla de árbol en árbol y podíamos achucharnos los tres. Pero, al tema, la lactancia materna.
Ayer estuve en el dentista en la clinica Corbal, visita fructífera donde las haya, sobre todo para la cuenta del dentista, pero se paga besado porque son unos hachas, de trato súper agradable e inspiran mucha confianza porque destilan profesionalidad y seriedad; fructífera porque aprendí un par de cosillas con las que estoy preparando otra entrada. Y buscando información y leyendo cositas para ella encontré algunos aspectos ventajosos de la lactancia que yo creo, no se suelen comentar mucho o por encima. Se habla de los anticuerpos que recibe el bebé que le protegen de infecciones, de cómo la lactancia puede prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad, del consuelo y la sensación de seguridad que da el pecho al pequeño... Pero poco se menciona el beneficio sobre el desarrollo de la mandíbula , de la musculatura oral e incluso sobre la respiración nasal. Ojiplática me he quedado. Si es que, con la tetuela, todo son ventajas. Encontré la información en la página aquí.

miércoles, 30 de julio de 2014

Así empezó todo

Así empezó todo; con una boda maravillosa. 
Nunca he sido una niña que soñara con el día de su boda, con su traje de novia ni cosas por el estilo. De hecho, toda la parafernalia que rodea al mundo bodil me daba bastante pereza y no quería gastarme un pastizal en el disfraz, que es lo que para mí era un vestido de novia. Pero decidimos dar el paso, sin mucha emoción por el día, sino más bien por lo que representa. Si bien es verdad que los sitios elegidos emocionaban porque eran una pasada. Afortunadamente, dado que nos casábamos a 1.000 kilómetros de donde vivimos, contamos con la inestimable ayuda de mi padre, el Wedding Planner. ¡Qué gusto, qué organización, qué gestión! El día fue espectacular  y lo pasamos genial. INDESCRIPTIBLE. Pese a tener ya una considerable resaca del día anterior acabamos en la playa hasta las 9 de la mañana. Y llevados por la emoción de la boda y del viaje, volvimos con un regalo en forma de embrión. Quizá sea cierto que los niños vienen de París. ¿O tal vez de isla Mauricio?


Nueve besos y un abrazo.

martes, 29 de julio de 2014

Nueve+uno=1

Nueve y uno, exactamente nueve meses y un día después de nuestra boda, nació El Niño, también conocido como El Santo. "Xustiño, xustiño", como dijo el cura que nos casó.
Nunca había pensado en tener un blog, más allá del que creé para la boda, con el típico cómo llegar y esas cosas. Pero las bondades del postparto, que nadie me había anunciado, hicieron que me picara el gusanillo. Mi amiga La Valenciana, El Santo sénior y Mi Doña (querida madre aguanta postparto a la que debo dedicar una entrada) me animaban a ello. Pero un bebé recién nacido tiene la característica de dejarte tiempo libre xustiño; vamos, que das gracias si te duchas dignamente, te depilas las cejas de semáforo en semáforo usando el retro del coche y escondiéndote de conductores curioriosos (peor es sacarse mocos, creo yo) y el máximo que sale de tu cocina es un filete a la plancha que haces mientras le narras cantando lo que vas haciendo a El Santo júnior.
Pero hoy, cinco meses y tres días después de la gran hazaña de traer al mundo a El Niño, me he lanzado, pese a que de tiempo voy igual, dado que estoy con la abuelada, a la que se ha sumado hoy tiada, y que AL FIN surgió el nombre para este lugar de reflexión y desahogo. También influye que El Santo jr. lleva dos noches sin hacer honor a su nombre y, como siempre desde ya ni recuerdo, sin cerrar una pestaña por el día, lo que hace que necesite dejar de sentirme una extensión de su cuerpo. Es más cansancio psicológico que físico y creo que contarlo ayuda.
Aún queda tunear el espacio, que entre iPhone y/e (no sé cómo se pondrá y no tengo tiempo para buscarlo ahora) iPad viejuno no soy capaz, ordenar ideas y aprovechar las largas tomas de El Niño para ir plasmando este mundo de nuevas emociones y sensaciones así como dejando atrás, literal más que metafóricamente porque lo malo está más que superado, las batallitas perinatales. Igual a alguien le ayuda leerlas.



Nueve besos y un abrazo.